Comentarios a Mt 10, 28

Gehena: infierno. Véase 5, 22; I Juan 4, 18 y notas.

I Juan 4, 18

18*En el amor no hay temor; al contrario, el amor perfecto echa fuera el temor, pues el temor supone castigo. El que teme no es perfecto en el amor

* 18. El amor perfecto echa fuera el temor: Vemos así claramente que ese temor de Dios, de que tan a menudo habla la Sagrada Escritura no puede ser el miedo, porque si éste es excluido por el amor, resulta evidente que si tenemos miedo es porque no tenemos amor, y en tal caso nada valen nuestras obras (cf. I Corintios 13). El temer a Dios está usado en la Biblia como sinónimo de reverenciarlo y no prescindir de Él; de tomarlo en cuenta para confiar y esperar en El; de no olvidarse de que Él es la suprema Realidad. “Soy Yo, no temáis… ¿por qué teméis?… no se turbe vuestro corazón; la paz sea con vosotros; os doy la paz mía.” ¿Puede ser éste el lenguaje del miedo? Cf. Salmo 85, 11; 110, 10 y notas. Hay, sin embargo, un temor y temblor de que habla San Pablo, pero no por falta de confianza en Dios, sino en nosotros mismos (Filipenses 2, 12), “porque es Él quien obra en nosotros, tanto él querer como el obrar” (Filipenses 2, 13). El soberbio, el que se cree capaz de salvarse por sus propios méritos, ésa debe temblar y temer, más aún que a los que matan el cuerpo, al Amor despreciado de un Dios que “puede perder cuerpo y alma en la gehena” (Mateo 10. 28). Cf. Cantar de los Cantares 8, 6 y nota.

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