Comentarios a Mt 10, 6

Cf. 15, 24; 28, 19; Lucas 24, 47. Después de Pentecostés San Pedro abrió la puerta a los gentiles (Hechos 10) para ser “injertados” en el tronco de Israel (Romanos 11, 11-24) y manifestó que ello era a causa de la incredulidad de la Sinagoga (Ibíd. 30 s.) y así lo confirmó el Concilio de Jerusalén (Hechos 15). Más tarde el pueblo judío de la Dispersión rechazó también la predicación apostólica y entonces Pablo les anunció que la salvación pasaba a los gentiles (Hechos 28, 23 ss.) y desde la prisión escribió a los Efesios sobre el Misterio del Cuerpo Místico (Efesios 1, 22), escondido desde todos los siglos (Efesios 3, 9; Colosenses 1, 26), por el cual los gentiles son llamados a él (Efesios 3, 6), no habiendo ya diferencia alguna entre judío y gentil.

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