Comentarios a Mt 13, 14

* 14 s. Véase Isaías 6, 9 s.; Juan 12, 40; Hechos 28, 26 s.

Isaías 6, 9

9*Y dijo Él: “Ve y di a este pueblo: Oíd, y no entendáis; ved, y no conozcáis.

* 9 s. Véase Hechos de los Apóstoles 28, 26; Romanos 11, 8; Deuteronomio 29, 6; Éxodo 4, 21 y nota. Dios no ciega más que indirectamente, apartando poco a poco a los impíos de la luz de la verdad y gracia, a fin de castigarlos por su malicia. Notemos que el mismo Jesucristo se refiere a este pasaje en el capítulo más abundante en parábolas y nos dice que habla en esta forma no (según se cree a menudo) para poner ejemplos que aclaren, sino precisamente a la inversa “porque viendo no ven y oyendo no oyen ni comprenden. Para ellos se cumple esa profecía de Isaías: «Oiréis pero no comprenderéis, veréis y no conoceréis»” (Mateo 13, 13-15). Esta forma sumamente misteriosa de las parábolas (que no pocos miran neciamente como ingenuos cuentos de viejas) explica el hecho sorprendente de que aún quede mucho por entender en ellas, al cabo de dos mil años, como lo demuestra la gran diversidad de las opiniones que sobre ellas han expuesto los más reputados autores, según puede verse, por ejemplo, con respecto a los antiguos, en la “Catena Áurea” de Santo Tomás. Todo está en saber si vamos a la Biblia como amantes de la Palabra de Dios y creyentes en ella, con el ánimo de buscar la verdad y admitirla sea cual fuere (cf. Juan 7, 17) aunque nos resulte gran sorpresa, o bien si, según suele hacerse, vamos a la Biblia con lo que se ha llamado “el espíritu de Balaam” (cf. Apocalipsis 2, 14), a encontrar en ella lo que nos convenga para sustentar nuestras opiniones. Con este sistema se puede hacer decir a la Biblia lo que se quiera, y aún fundarse en versiones defectuosas o tomar como afirmativa una frase que quizá está dicha por ironía, como muchas en que el Señor habla a los fariseos directa o veladamente, más para confundirlos que para darles doctrina, pues sabía que no se habrían de convertir. Así también el Bautista les dice de entrada: “Raza de víboras” (Mateo 3, 7).

Juan 12, 40

40“Él ha cegado sus ojos y endurecido sus corazones, para que no vean con sus ojos, ni entiendan con su corazón, ni se conviertan, ni Yo los sane.”

Hechos 28, 26

26*diciendo: «Ve a este pueblo y di: Oiréis con vuestros oídos y no entenderéis; miraréis con vuestros ojos, pero no veréis.

* 26. Texto de Isaías 6, 9 s. Con la misma cita había reprochado Jesús la incredulidad de Israel (véase Mateo 13, 14; Marcos 4, 12; Lucas 8, 10; Juan 12, 40; Romanos 11, 8). Cf. 4, 16; 13, 47 y notas.

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