Comentarios a Mt 13, 33

* 33. Escondió: San Crisóstomo y otros hacen notar que no se dice simplemente que “puso” sino que lo hizo en forma que quedara oculta. Según suele explicarse, la mujer simbolizaría a la Iglesia; la levadura, la Palabra de Dios; la harina, a los hombres, de manera que, así como la levadura va fermentando gradualmente la harina, así la fe iría compenetrando no solamente todo el ser de cada hombre, sino también a toda la humanidad. Pero las interpretaciones difieren mucho en este pasaje que San Jerónimo llama discurso enigmático de explicación dudosa. San Agustín opina que la mujer representa la sabiduría; San Jerónimo, la predicación de los apóstoles o bien la Iglesia formada de diferentes naciones. Según San Crisóstomo, la levadura son los cristianos, que cambiarán el mundo entero; según Rábano Mauro, es la caridad, que va comunicando su perfección al alma toda entera, empezando en esta vida y acabando en la otra; según San Jerónimo, es la inteligencia de las Escrituras; según otros, es el mismo Jesús. Las tres medidas de harina que, según San Crisóstomo, significan una gran cantidad indeterminada, según San Agustín representan el corazón, el alma y el espíritu (22, 37), o bien las tres cosechas de ciento, de sesenta y de treinta (versículo 23), o bien los tres hombres justos de que habla Ezequiel: Noé, Daniel y Job (Ezequiel 14, 14); según San Jerónimo, podrían ser también las tres partes del alma que se leen en Platón: la razonable, la irascible y la concupiscible; según otros, sería la fe en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo; según otros, la Ley, los Profetas y el Evangelio; según otros, las naciones salidas de Sem, de Cam y Jafet. Santo Tomás trae a este respecto una observación de San Hilario, según el cual “aunque todas las naciones hayan sido llamadas al Evangelio, no se puede decir que Jesucristo haya estado en ellas ‘escondido’, sino manifiesto, ni tampoco puede decirse que haya fermentado toda la masa”. Por eso conviene buscar la solución de otra manera. Fillion hace notar que la levadura es mencionada en otros pasajes como símbolo de corrupción, sea de la doctrina, sea de las costumbres (16, 6 y 12; I Corintios 5, 6ss.; Gálatas 5, 9; cf. Ageo 2, 11 ss.), y Cornelio a Lapide explica por qué lo fermentado estaba prohibido, tanto en los sacrificios como en la Pascua (Éxodo 12, 15; 13, 7; Levítico 2, 11; 6, 17; 10, 12, etc.) y expresa que por levadura se entiende la malicia, significando místicamente vicio y astucia. Añade que la levadura de los fariseos mataba las almas y que Cristo manda a los suyos cuidarse de esto, no en cuanto enseñaban la Ley, sino en cuanto la viciaban con sus vanas tradiciones. No faltan expositores que prefieren aquí este sentido, por su coincidencia con la Parábola de la cizaña que va a continuación. Cf. Lucas 13, 21 y nota.

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