Comentarios a Mt 2, 11

Como hijos de los gentiles, “reconozcamos en los magos adoradores las primicias de nuestra vocación: de nuestra fe, y celebremos con corazones dilatados por la alegría los comienzos de esta dichosa esperanza; pues, desde este momento se inicia nuestra entrada en la celestial herencia de los hijos de Dios” (San León Magno). Los dones de los magos son muy significativos: el oro simboliza la realeza; el incienso, la divinidad; la mirra, la humanidad. Se trata de una pública confesión de la divinidad del Hijo del hombre y de la realeza que había sido anunciada por el ángel (Lucas 1, 32; Salmo 71, 10 s. y notas).

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