Comentarios a Mt 4, 3

Esta tentación se comprende sólo como humillación del Señor, quien, siendo el segundo Adán, quiso expiar así el pecado de los primeros padres. El tentador procura excitar las tres concupiscencias del hombre: la sensualidad por medio del apetito de comer, la soberbia por medio del orgullo presuntuoso, y la concupiscencia de los ojos por medio de los apetitos de riqueza, poder y goce. Se preparó Jesús para la tentación orando y ayunando. He aquí las armas más eficaces para resistir a las tentaciones. Las citas de la Sagrada Escritura corresponden a los siguientes pasajes: versículo 4: a Deuteronomio 8, 3 y Sabiduría 16, 26; versículo 6: al Salmo 90, 11 s.; versículo 7: a Deuteronomio 6, 16; versículo 10: a Deuteronomio 6, 13.

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