Comentarios a Mt 5, 3

Pobres en el espíritu son, como observa Santo Tomás, citando a San Agustín, no solamente los que no se apegan a las riquezas (aunque sean materialmente ricos), sino principalmente los humildes y pequeños que no confían en sus propias fuerzas y que están, como dice San Crisóstomo, en actitud de un mendigo que constantemente implora de Dios la limosna de la gracia. En este sentido dice el Magníficat: “A los hambrientos llenó de bienes y a los ricos dejó vacíos” (Lucas 1, 53).

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