Comentarios a Mt 6, 13

Aquí como en 5, 37, la expresión griega “Apótu ponerú”, semejante a la latina “a malo” y a la hebrea “min hará”, parece referirse, como lo indica Joüon, antes que al mal en general al Maligno, o sea a Satanás, de quien viene la tentación mencionada en el mismo versículo. La peor tentación sería precisamente la de no perdonar, que San Agustín llama horrenda, porque ella nos impediría ser perdonados, según vimos en el versículo 12 y la confirman el 14 y el 15. Véase 18, 35; Marcos 11, 25; Juan 17, 15. Tentación (en griego peirasmós, de peira, prueba o experiencia) puede traducirse también por prueba. Con lo cual queda claro el sentido: no nos pongas a prueba, porque desconfiamos de nosotros mismos y somos muy capaces de traicionarte. Este es el lenguaje de la verdadera humildad, lo opuesto a la presunción de Pedro. Véase Lucas 22, 33 (cf. Martini). Esto no quita que Él pruebe nuestra fe (I Pedro 1, 7) cuando así nos convenga (Santiago 1, 12) y en tal caso “fiel es Dios que no permitirá que seáis tentados más allá de vuestras fuerzas” (I Corintios 10, 13).

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