Comentarios a Mt 7, 2

Es la regla del Padre Nuestro (6, 12 ss.). Importa mucho comprender que Cristo, al pagar por pura misericordia lo que no debía en justicia (Salmo 68, 5 y nota), hizo de la misericordia su ley fundamental y la condición indispensable para poder aprovechar del don gratuito que la Redención significa; esa Redención, sin la cual todos estamos irremisiblemente perdidos para siempre. Se deduce de aquí, con carácter rigurosamente jurídico, una gravísima consecuencia, y es que Dios tratará sin misericordia a aquellos que se hayan creído con derecho a exigir del prójimo la estricta justicia. Bastará que el divino Juez les aplique la misma ley de justicia sin misericordia, para que todos queden condenados, ya que “nadie puede aparecer justo en su presencia” (Salmo 142, 2). Véase la “regla de oro” (versículo 12) y la Parábola del siervo deudor (18, 21 ss.). San Marcos (4, 24) añade a este respecto una nueva prueba de la generosidad de Dios.

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