Comentarios a Mt 9, 13

Véase Oseas 6, 6; I Reyes 15, 22; Eclesiástico 35, 4.

Oseas 6, 6

6*Pues misericordia quiero, y no sacrificio,

y conocimiento de Dios

más bien que holocaustos.

 

* 6. Este versículo es la clave de toda la doctrina que el profeta quiere inculcar. Misericordia y conocimiento de Dios son el fundamento de la religión que los profetas oponen al ritualismo judaico. Cf. I Reyes 15, 22; Salmo 39, 7; 49, 8; 50, 18 s.; Sabiduría 9, 10 y nota; Isaías 1, 11; Jeremías 7, 21 ss.; Miqueas 6, 6-8. Recuérdese esta enseñanza, tan fundamental en la espiritualidad cristiana, que mereció ser citada dos veces por el mismo Jesús (cf. Mateo 9, 13 y 12, 7). Sobre esto dice un ilustre escritor: “Parece que algunos creyeran que los santos necesitaran ser forzosamente jorobados… ¡Cómo se castigan los hombres y cómo son castigados! ¡Tanta buena voluntad como hay en el mundo y en los claustros! Seguramente que habría muchos más santos si no hubiéramos gastado mucho nuestras energías en prácticas inútiles de la manifestación de nuestra piedad… Abandonémonos por medio de nuestro «Sí, Padre» totalmente a la dirección del Señor; que Él nos guiará de fuerza en fuerza hasta que aparezcamos delante de Él en Sión (Salmo 83, 8)” (Graef, Ita Pater).

I Reyes 15, 22

22*Respondió Samuel: “¿Le agradan acaso a Yahvé holocaustos y sacrificios más que la obediencia a su voz? He aquí, que mejor es la obediencia que los sacrificios, y el ser dócil vale más que el sebo de los carneros.

* 22 s. “La violación del hérem (anatema), cometida oficialmente por el propio rey, le pareció a Samuel un delito muy grave… Para el jefe religioso de Israel la rebelión de Saúl contra el hérem impuesto por Yahvé tenía la gravedad de un «pecado de adivinación (idolatría)» y de un «delito de teraphim (ídolos)»; de lo cual sacó la conclusión de que Saúl había rechazado el mandato de Yahvé, y que por tanto Yahvé desposeía a Saúl de su dignidad regia. La usurpación religiosa que había realizado anteriormente Saúl, se había agravado con la violación del hérem. Sin embargo, ante el ruego de Saúl, Samuel disimuló la situación para salvar ante el pueblo la autoridad regia, y condenando a muerte a Agag para cumplir el hérem se marchó solo a Ramá” (Ricciotti, Historia de Israel, número 351). Mejor es la obediencia que los sacrificios: He aquí una de las ideas directrices de todo el libro sagrado; idea semejante a la que anuncia Jesús, citando a Oseas: “La misericordia es lo que Yo quiero, y no el sacrificio” (Mateo 9, 13; Oseas 6, 6). Cf. Proverbios 21, 3; Isaías 1, 11. El sacrificio que Dios quiere en este caso, es la obediencia de Saúl. Dios aprecia más la obediencia que una víctima, pues la víctima es algo Suyo, mientras que la voluntad es nuestra, lo único que es nuestro. Es más fácil ofrecer sacrificios de nuestra elección que sacrificar nuestra voluntad. Resistir a Dios, no obedecerle, es lo mismo que idolatrar, o sea, buscar a otro a quien obedecer. Saúl escuchaba más a los adivinos que al profeta de Dios. Su pecado principal está en su espíritu de soberbia que le hace transgredir las leyes más sagradas y le lleva irremisiblemente a la perdición.

Eclesiástico 35, 4

4Así como el que ofrece la flor de harina tributa gracias,

así el que hace misericordia, ofrece un sacrificio.

admin