La muerte de Juan el bautista (Mt 14, 1-12) – Explicación y aplicación

 

San Mateo 14, 1-12 Muerte del Bautista

Explicación de la muerte de Juan Mt 14, 1-12

Un poco de historia

Este relato tiene bastante de historia. El Herodes que se refiere aquí es uno de los hijos de Herodes el Grande que fue el que envió a matar a los niños menores de 2 años cuando se le informo por los reyes magos el nacimiento del Mesías (Mt 2,16).

A su muerte el emperador romano Augusto dividió el reino en tetracados entre sus hijos y le ofreció el gobierno de Galilea y Perea a Herodes Antipas.

Este se posesionó de su tetrarquía a los diecisiete años. Su carácter era apático, falto de energía, sensual y lleno de doblez. Jesucristo mismo le llamará “zorra” (Lc 13:32). Era además adulador de Roma, pues en honor de Tiberio levantó la ciudad de Tiberíades, lo mismo que la de Livia-Julia en honor de la mujer de Tiberio. Del mismo relato evangélico sobre que Cristo fuese el Bautista resucitado, da la impresión de haber sido un hombre de fuerte fondo neurótico y supersticioso. Por razones políticas, para garantizar sus fronteras de las incursiones de los nabateos, se casó con la hija del rey de los mismos, Aretas IV.

Pero el año 28 Antipas hace un viaje a Roma para ver a Tiberio; ante el que gozaba de prestigio, por ser su espía confidencial de los magistrados romanos en Oriente. Allí conoció a Herodías. Esta era hija del asmoneo Aristóbulo y de Marianme, la hija del sumo sacerdote Simón. Herodías estaba casada con un hijo de Herodes el Grande, llamado Filipo.

Este Herodes-Filipo vivía una vida oscura y sin aspiraciones en las cercanías de Roma. Josefo (historiador judío) dice de él que era hombre “amante de la tranquilidad”. Antipas conoció allí a Herodías, mujer de Filipo. Y uniéndose la ambición en ella, que no soportaba la vida oculta de su marido, y la pasión en Antipas por Herodías, se acordó la unión ilegal y el llevar con ellos a la hija de Herodías, llamada Salomé. Para esto se puso como condición a Herodes repudiar a su mujer legítima, la hija de Aretas IV, rey de los nabateos.

El reproche de Juan a Herodes Antipas

La presencia de Antipas y Herodías en la tetrarquía trajo el escándalo. El adulterio de Antipas iba abiertamente contra la Ley, que prohibía estas uniones incestuosas (Lev 18:16; 20:21). De aquí podemos deducir que Herodes conocía las leyes judías y tal vez la profesaba.

Juan no solo le reprochaba su adulterio sino también sus demás actitudes de tiranía con el pueblo y su ambición de poder. Juan al igual que los antiguos profetas era la conciencia crítica ante una monarquía corrupta y dañina para el pueblo de Israel y al igual que otros profetas pago con su vida.

Herodes temía un levantamiento popular pero también temía el prestigio de Juan, le reconocía como un hombre justo, un hombre de Dios y tal vez como el profeta que era, veía en Juan pruebas de poder divino. En esto Herodes está más cerca de la verdad que los compatriotas de Jesús que veían en el solo lo humano.

El martirio de Juan

Herodías odiaba a Juan y quería verlo muerto. A causa de todo esto Juan es silenciado y encarcelado en la fortaleza de Maqueronte, en Transjordania, en el Mar Muerto.

La oportunidad de Herodías de ver muerto a Juan le llegaría en un suntuoso banquete dado en honor del cumpleaños de Herodes. La hija de Herodías, Salome, bailo para el público. Se supone que lo que realizo Salome fue un baile sensual. La escena agrado a todos y más en ese ambiente. Herodes en la euforia juro dar a Salome lo que le pidiese. La hija no sabiendo que pedir consulto a su madre quien aprovecho esta inmejorable situación para librase de Juan a quien tanto odiaba y le dijo que pida su cabeza en una bandeja.

Dice que Herodes se afligió o se entristeció por este pedido, pero quedo preso de su promesa y concedió el deseo de Herodías enviándole cortar la cabeza de Juan y traerla en una bandeja de plata.

Vemos aquí como en Herodes, debilitado espiritualmente por el pecado, pesa más el quedar bien con sus invitados, el respeto humano, que preservar la vida de un hombre de Dios.

Herodes asocia a Jesús con Juan el Bautista

En este contexto le llegan a Herodes noticias de la fama de Jesús, evidentemente el nombre de Jesús se había hecho famoso tanto por su sabia predicación como por los milagros realizados. Si bien la gente reconocía estos prodigios lo identificaban con algún antiguo profeta como Elías que se le suponía vivo y se le esperaba en los días mismos del Mesías.

Herodes asocia a Jesús con Juan el Bautista. Tal vez lo asediaba su conciencia por la muerte tan absurda que había decidido contra Juan y otros inocentes.

Jesús, Juan y los apóstoles, un mismo destino

Mateo inserta este pasaje de la decapitación de Juan para poner de relieve que a partir de ahora el camino que recorrió Juan será el mismo que tenga que recorrer Jesús, ya no contra el Rey sino contra las autoridades del pueblo elegido.  A Él también lo espera la persecución, la flagelación y la muerte.

Juan es decapitado por defender con intransigencia la inviolabilidad de los mandamientos de Dios, el matrimonio ilegal de Herodes, y Jesús será odiado, perseguido y asesinado por denunciar las malas obras de los dirigentes de su pueblo. También, luego la mayoría de sus discípulos terminaran de forma similar.

Los discípulos de Juan le llevan la noticia a Jesús

Mateo termina diciendo que los discípulos de Juan enterraron su cuerpo y fueron a comunicar la noticia a Jesús. En su momento la relación entre estos y los discípulos de Jesús no habría sido muy cordial, pero ahora si los discípulos de Juan deben ir a Jesús, a aquel de quien había dado testimonio su maestro, de quien había dicho que era superior a Él, que bautizaría en el Espíritu y que es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, solo en El encontraran la plenitud.

Jesús debía ser informado para que note la señal y adapte su conducta, y es así como abandona el territorio de Herodes para no exponerse al peligro antes de tiempo.

Puntos a destacar de este pasaje del evangelio

1-La verdadera virtud y la predicación de la verdad es reconocida por todos, aun por los que deciden no seguirla, sino más perseguirla y acallarla como Herodes.

2-La actitud de Juan en defensa de la voluntad de Dios, su fidelidad a su mandato aun con las amenazas del poder de turno. Así lo definió Jesús, Juan no es una caña que se doble como el viento (Mt 11,17). Su accionar es coherente con su mensaje y esto lo llevara al martirio.

3-Como un pecado va llevando a otro pecado mayor. Podemos ver en Herodes que, aun conociendo la ley, sabiendo lo que está bien y lo que está mal, se deja llevar por la sensualidad, la ambición y decide silenciar a Juan, matar la palabra de Dios, la verdad.

4-Las consecuencias que implican predicar la verdad y ser fiel a ella sobre todo en un ambiente que no la quiere aceptar, sino más bien ocultar, pero también la recompensa que de esto deriva, Juan cumplió con su misión y fue compensado por esto y llevado a la gloria de Dios.

Aplicación de la muerte de Juan Mt 14, 1-12

El pecado genera la división interior

Muchas veces nuestro corazón queda dividido como el de Herodes, oímos con agrado la verdad, pero no la obedecemos. Nuestros apetitos concupiscentes pueden más que nuestra débil voluntad y terminamos haciendo lo que sabemos que no debemos. El mismo San Pablo dirá, “no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero”. Y un pecado en general lleva a otro y el este a uno mayor.

Es así, a través del pecado, como corremos serios riesgos de alejarnos de la verdad, nos hacemos incapaz de escucharla, de aceptarla y esta incapacidad nos lleva a silenciarla y hasta matarla.

Por el pecado perdemos el estado de gracia que es la comunión con la verdad y aparece la división interior. Entonces, por ejemplo, comenzamos a escoger que nos conviene de la enseñanza de la Iglesia y que no, comenzamos a definir una moral adaptada a nuestra conveniencia, traicionamos a la verdad.

Pero cuando esto ocurre debemos saber que no todo está perdido, sino que debemos ponernos inmediatamente a salvo de este terrible peligro para nuestra alma y recurrir a la misericordia de Dios, a la medicina del perdón en el sacramento de la confesión y es así como por gracia de Dios recuperamos la comunión con la verdad.

Quien predique y defienda la verdad será perseguido

Debemos saber que quien predique y defienda la verdad, será perseguido. Tal vez no nos toque a nosotros hoy en estas latitudes ser perseguidos hasta el martirio, aunque hay muchos lugares en el mundo actual que esto si ocurre. La Iglesia está llena de mártires por ser fieles a la verdad.

En nuestro caso tal vez seremos cayados, apartados, causa de burlas y de bromas, humillados. Esto no es novedad, sobre todo en este mundo actual de apariencia y falsedad, donde se trata, aunque muchas veces subliminarmente, hacer de la verdad algo relativo.

Aun sin poner nuestra vida en riesgo se requiere ser muy valientes para defender la verdad y denunciar la mentira y la maldad.

Quienes hemos emprendido este camino debemos saber que en esta lucha no estamos solos, contamos con la inefable asistencia del Espíritu de la verdad. También nos puede servir de motivación sobre todo en momentos de adversidad recordar las promesas hechas por nuestro Señor Jesucristo a quienes sean fieles a su mandato. (las bienaventuranzas).

La tentación del respeto humano

Una gran tentación que probablemente todos en algún momento hemos sufrido es la del respeto humano.  El santo Cura de Ars nos advertía: “¿Sabéis cuál es la primera tentación que el demonio presenta a una persona que ha comenzado a servir mejor a Dios? Es el respeto humano ¡Oh, maldito respeto humano, ¡qué de almas arrastra al infierno! “.

Podríamos decir que es la desobediencia a las mociones de Dios, para adecuarnos obedientemente a los sentires, pesares y deseos de los hombres, impulsándonos a complacer más a los hombres que a Dios.

Nos hace vivir de cara al “que dirán”. El demonio utiliza este miedo para obstaculizar y en algunos casos paralizar cualquier movimiento nuestro hacia Dios.

San Ignacio en las reglas de discernimiento nos dice, “en las personas que van intensamente purgando sus pecados y avanzando en el servicio de Dios es propio del mal espíritu morder, entristecer y poner impedimentos, inquietando con falsas razones para que no siga avanzando”.

El demonio trabaja por lo general en el ámbito de los afectos y nos susurra sobre la impresión que causara en nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajos, etc., la decisión que hemos tomado. Nos invita a comunicar esta noticia en forma difusa y ocultando las verdaderas motivaciones.

El remedio para esta gran tentación es la oración, el conocimiento de Dios a través de su palabra y la ayuda de los sacramentos. Con todo esto sin duda creceremos en el amor a Jesucristo que es el camino, la verdad, la vida y nadie oculta ni se avergüenza de lo que verdaderamente ama.

Pedimos por intercesión de Nuestra Santísima Madre María que Nuestro Señor nos de la gracia de la fortaleza para ser fiel a la verdad aun en la adversidad y vencer las tentaciones que el maligno nos propone para no caer en pecado y así perder el estado de gracia y comunión con Nuestro Señor. Amen.

 

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