La ley de Dios – Los 10 mandamientos – Cap. V – 1° Virtud teologal: la Fe

CAPITULO V:  PRIMERA VIRTUD TEOLOGAL: LA FE

“El que creyere y se bautizare se salvará; pero el que no creyere será condenado.” (Mc 16, 16.)

“A todo el que me reconociera delante de los hombres, yo también le reconoceré delante de mi Padre que está en los cielos; y a quien me negare delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre.” (Mt 10,32-33).

(Fe de un centurión) “Al oír esto Jesús, quedó admirado de él, y volviéndose a la muchedumbre que le seguía, dijo: En verdad, os digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande.” (Lc 7, 9).

“Dijéronle los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. El Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza diríais a este sicomoro: “Arráncate y échate al mar”, y os obedeceria.” (Lc 17, 5-6).

“Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte [. . . ] y nada os será imposible. (Mt 17,20).

Que es La Fe

Es un don, una luz divina por la cual somos capaces de reconocer a Dios, ver su mano en todo lo que nos sucede y ver las cosas como Él las ve. Por tanto, la fe no es un conocimiento teórico, abstracto, de doctrinas que debo aprender. La fe es la luz para poder entender las cosas de Dios.

Nuestra vida moral tiene su fuente en la fe en Dios que nos revela su amor. San Pablo habla de la “obediencia de la fe” (Rm 1,5; 16,26) como de la primera obligación. Hace ver en el “desconocimiento de Dios” el principio y la explicación de todas las desviaciones morales.

Nuestro deber para con Dios es creer en El y dar testimonio de El. El primer mandamiento nos pide que alimentemos y guardemos con prudencia y vigilancia nuestra fe y que rechacemos todo lo que se opone a ella. (Catic. 2087/2088)

Ya que el hombre depende totalmente de Dios como su Creador y Señor, y ya que nuestra razón está completamente sujeta a la verdad de Dios creador; es Dios quien nos obsequia el entendimiento y la voluntad por medio de la fe para actuar de acuerdo a su voluntad.

La Iglesia Católica profesa que esta fe, que es «principio de la salvación humana», es una virtud sobrenatural, por medio de la cual, con la inspiración y ayuda de la gracia de Dios, creemos como verdadero aquello que Él ha revelado, no porque percibamos su verdad intrínseca por la luz natural de la razón, sino por la autoridad de Dios mismo que revela y no puede engañar ni ser engañado.

Sin embargo, para que el obsequio de nuestra fe sea de acuerdo a la razón, quiso Dios que a la asistencia interna del Espíritu Santo estén unidas indicaciones externas de su revelación, esto es, hechos divinos y, ante todo, milagros y profecías, que, mostrando claramente la omnipotencia y conocimiento infinito de Dios, son signos ciertísimos de la revelación y son adecuados al entendimiento de todos.

Si bien el asentimiento de la fe no es de manera alguna un movimiento ciego de la mente, nadie puede, sin embargo, «aceptar la predicación evangélica» como es necesario para alcanzar la salvación, «sin la inspiración y la iluminación del Espíritu Santo, quien da a todos la facilidad para aceptar y creer en la verdad».

Por lo tanto, la fe en sí misma, aunque no opere mediante la caridad, es un don de Dios, y su acto es obra que atañe a la salvación, con el que la persona rinde verdadera obediencia a Dios mismo cuando acepta y colabora con su gracia, la cual también puede resistir.

Ya que «sin la fe… es imposible agradar a Dios» y llegar al consorcio de sus hijos, se sigue que nadie pueda nunca alcanzar la justificación sin ella, ni obtener la vida eterna a no ser que «persevere hasta el fin» en ella. Así, para que podamos cumplir nuestro deber de abrazar la verdadera fe y perseverar inquebrantablemente en ella, Dios, mediante su Hijo Unigénito, fundó la Iglesia y la proveyó con notas claras de su institución, para que pueda ser reconocida por todos como custodia y maestra de la Palabra revelada. (Concilio Vaticano I / Constitución Dogmática “Filius Dei”)

La fe es un requisito fundamental para alcanzar la salvación. Todo el que cree en Cristo se salvará, esto nos dice el Evangelio en Mc. 16,16: “el que creyere y fuere bautizado se salvará y el que no creyere se condenará”. Pero, hay que tener cuidado en no caer en la visión protestante de que sólo la fe basta y las obras no importan. Así como el que carece de fe no se salva, el que teniendo fe, no la convierte en obras, tampoco se salva. “Como el cuerpo sin el espíritu es muerto, así también es muerta la fe sin obras”. (Santiago 2, 26)

Carácteristicas de la fe

La fe es un encuentro con Dios, con su plan de salvación, y con la fe el hombre responde libremente a ese encuentro con Dios entregándose a Él, con la inteligencia y la voluntad.

La fe es sencilla, no está hecha de elucubraciones y discursos, sino de verdadera adhesión a Dios, como María, como Abraham.

La fe es vital, es decir, debe cambiar mi vida, demostrarse en mi vida. Por eso, hay que vivir de la fe.

La fe es experiencial, es decir, es un conocimiento de Dios en la intimidad. Los que tienen fe gozan de Dios. No es un sentimiento, sino un conocimiento del espíritu que Dios nos concede para intimar con Él. Este conocimiento experimental de Dios tiene sus momentos privilegiados para manifestarse a las almas: en el sacrificio, el dolor, en los momentos de prueba, cuando se requiere de humildad y de un mayor desprendimiento de sí mismos.

Obligación de la Fe

Estudiar la Fe para conocerla: la fe no comunica la verdad divina, es pues obligación conocerla de la mejor manera posible según las capacidades personales y las circunstancias que le toca a cada uno vivir su fe.

Peca gravemente el que por voluntad propia no conoce nada o casi nada de la Fe y el que teniendo grandes conocimientos en otros campos se contenta con una instrucción religiosa que no guarda proporción con ellos.

Realizar actos de Fe: El mejor acto de Fe es la oración. La Fe vive por la oración y la oración por la Fe. La mayor oración es la misa. Es bueno diariamente realizar actos de Fe, esto la robustece delante de las tentaciones, por consiguiente si el mayor acto de fe es la misa es muy bueno y recomendable participar de la Santa misa diariamente.

Confesar la Fe: “santa y grave es la obligación de confesar la Fe de palabra y obra, siempre que así lo exija la gloria de Dios y la salvación del prójimo y nunca por ningún motivo, es licito negarla” Nada, ni siquiera el temor a la muerte o a los más atroces tormentos, puede ser motivo valedero para negar la fe. (Bernhard Haring- Ley de Cristo I)

Renegar de la Fe es uno de los mayores pecados, reniega de la Fe el que creyendo interiormente, exteriormente niega su Fe.

“Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo.” (Mt. 10, 32)

En tiempos de persecución puede uno esconderse pero no puede esconder su Fe, y mucho menos cuando con eso pone en peligro la Fe de los demás.

Propagar la Fe: la Iglesia recibió la misión de predicar la Fe en todo el mundo. “Vayan, entonces, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo”. (Mt 28, 19)

El verdadero cristiano trabaja por la unión de la Iglesia, convirtiéndose a Dios de todo corazón, orando, conociendo y practicando su Fe, colaborando por su parte en la misión de la Iglesia de anunciar a Jesucristo y el evangelio para la conversión de las almas.

Guardar la Fe de peligros: la Fe es un tesoro que nos ha sido confiado a nosotros los humanos que somos frágiles. Hemos de estar atentos y vigilantes, orar y trabajar para no exponer nuestra Fe a los peligros de perderla.

El trabajo para no perderla es estudiar la propia Fe, llevar una vida de acuerdo a la Fe, porque el que no vive como cree pronto empieza a creer como vive.

En la actualidad hay cantidad de medios que están poniendo en peligro nuestra Fe. El católico se distingue porque no oye todo, no ve todo, no experimenta todo sino que selecciona lo bueno.

Otro de los grandes peligros en la actualidad es todo lo referido al movimiento sociocultural denominado New Age que mezcla con el cristianismo distintas religiones, cultos, corrientes filosóficas, doctrinas, ideologías, prácticas, terapias, etc. Entre dichas creencias o visiones están el orientalismo, el esoterismo, la medicina alternativa, el ocultismo, el relativismo, el sincretismo religioso, el paganismo y otras prácticas. Respecto de esto la Iglesia ha emitido varios documentos donde explica porque estos movimientos son contrario a la Fe católica entre ellos esta el documento “Jesucristo portador del agua de la vida”.

Someterse al magisterio de la Iglesia: El magisterio de la Iglesia es la autoridad que tiene el Papa como sucesor de Pedro en comunión con los obispos, sucesores de los apóstoles para interpretar y enseñar la palabra de Dios.

El Señor ha confiado a su Iglesia su palabra, le ha entregado su espíritu y ha instituido en ella a los pastores como maestros y defensores de la Fe.

La Fe y la libertad de los hijos de Dios se preservan con obediencia al Magisterio de la Iglesia. Nuestra Fe tiene por objeto justamente lo que la Iglesia enseña. Aunque es el Espíritu Santo el que nos instruye interiormente, El mismo asiste a la Iglesia y su Magisterio para que nos comunique la palabra de Dios.

Pecados contra la Fe

La incredulidad o rechazo de la fe: se es culpable cuando la conciencia dice que se debe buscar la Fe y no se hace. Este es el pecado más grave y dañino pues corta la posibilidad de salvación. “Quien no creyere se condenara” (Mc 16,16). El que no cree ya está juzgado” (Jn 3,18).

La herejía: consiste en rechazar una o varias verdades de las que deben aceptarse con Fe divina y católica (dogmas de fe). Es un pecado grave pues apoyándose en la inteligencia humana se rechaza la autoridad divina.

Es sumamente grave el estado de un católico que pierde la Fe, después de haberla recibido (un bautizado). Solo podría aceptarse como atenuante, la ignorancia invencible.

La duda en la Fe: se es culpable cuando una conciencia manchada busca voluntariamente o convalida la duda de alguna verdad de fe. Es distinta de la actitud de quien tiene indecisión cuando va buscando la verdad.

La apostasía o duda colectiva: nace del ambiente destructor de la fe y de la falta de testimonio viviente o de la abundancia de anti testimonio. Esta apostasía es impulsada por las estructuras modernas organizadas a espaldas de la fe. Es culpable quien participa de estas organizaciones.

Frutos de la Fe

  • Por la fe el alma se une a Dios.
  • Por la fe se comienza en nosotros la vida eterna; pues la vida eterna no es otra cosa que conocimiento de Dios.
  • La fe dirige la vida presente.
  • Con la fe vencemos las tentaciones.

Ningún filósofo antes de la venida de Cristo, aun con todo su esfuerzo, pudo saber acerca de Dios y de las cosas necesarias para la vida eterna lo que después de su venida sabe cualquier viejecilla por medio de la fe. (Santo Tomas, Sobre el Credo).

El primer beneficio de los que creen consiste en recibir del Espíritu Santo el perdón de los pecados (San Agustín, Sobre el Sermón de la Montaña, 11).

Medios para aumentar la Fe

Recurre a nuestra Madre María: si nuestra fe es débil, recuramos a María. Por el milagro de las bodas de Cana que Cristo realizo a ruegos de su madre creyeron los discípulos (Jn 2, 11). Nuestra Madre intercede siempre ante su Hijo para que nos atienda y se nos muestre, de tal modo, que podamos confesar: Tú eres el Hijo de Dios (San J. Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, 285)

Combatir nuestras inclinaciones terrenales y confesar nuestros pecados: para conservar en nosotros la fe, es preciso que estemos siempre ocupados en combatir nuestras inclinaciones y en llorar nuestras miserias (Santo Cura de Ars, Sermón sobre la penitencia).

Realizar obras de caridad: las buenas obras mueven la fe del corazón, y dan confianza al alma para dirigirse a Dios (San Juan Crisóstomo, en Catena Aurea, vol. 1P 345).

Deben basarse todas tus obras en la fe, porque el justo vive de la fe y la fe obra por el amor. Que tus obras tengan por fundamento la fe, porque creyendo en Dios te harás fiel (San Agustín, Coment. sobre el Salmo 32).

Vida de oración: si la fe falta, la oración es inútil. Luego, cuando oremos, creamos y oremos para que no falte la fe. La fe produce la oración, y la oración produce a su vez la firmeza de la fe (San Agustín, en Catena Aurea, vol. VI, p. 297).

Concurrir a misa y participar de la Eucaristía:  la Santa Misa nos sitúa de ese modo ante los misterios primordiales de la fe, porque es la donación misma de la Trinidad a la Iglesia. Así se entiende que la Misa sea el centro y la raíz de la vida espiritual del cristiano. Es el fin de todos los sacramentos (cfr. Santo Tomas, Suma Teológica 3, q. 65 a. 3).

Leer y meditar el evangelio: el evangelio es la palabra de Dios, y además tienes cantidad de ejemplos de fe y de lo que ella produce.

Estudiar las enseñanzas de la Iglesia: nadie ama lo que no conoce, por esto es muy importante estudiar las enseñanzas de la Iglesia para crecer en la fe.

La santa Tradición, la sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el plan prudente de Dios, están unidos y ligados, de modo que ninguno puede subsistir sin los otros; los tres, cada uno según su carácter, y bajo la acción del único Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas» (Dei Verbum 10,3).(Cat. 95)

Los dones del Espíritu Santo, perfeccionamiento de la fe: Dos son los dones especiales que dan toda su amplitud y profundidad al conocimiento de la fe:

El don de entendimiento ayuda a penetrar los motivos de la fe y comunica el entusiasmo por ella, haciendo descubrir su seguridad y sus claridades. El fruto de este don es la alegría y felicidad de andar iluminado por la fe.

El don de ciencia habilita al hombre para discernir con toda claridad lo que pertenece o no a la fe. Al paso que el don de sabiduría lleva a contemplar a Dios con los ojos enamorados del corazón, el de ciencia hace considerar a las criaturas con los ojos iluminados por la fe, haciéndonos descubrir, llenos de fe y de confianza, los designios de la divina providencia en los acontecimientos todos de la vida.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *