La ley de Dios – Los 10 mandamientos – Introducción

INTRODUCCION

Salmo 119 Elogio de la Ley del Señor

Felices los que van por un camino intachable,

los que siguen la ley del Señor,

Felices los que cumplen sus prescripciones

y lo buscan de todo corazón

los que van por sus caminos,

sin hacer ningún mal.

Tú promulgaste tus mandamientos

para que se cumplieran íntegramente.

¡Ojalá yo me mantenga firme

en la observancia de tus preceptos!

Así no sentiré vergüenza,

al considerar tus mandamientos.

Te alabaré con un corazón recto,

cuando aprenda tus justas decisiones.

Quiero cumplir fielmente tus preceptos:

no me abandones del todo.

 

“Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos” (Mt 19, 17). Estas fueron las palabras de Jesus al joven rico ante la pregunta «Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?». (Mt. 19, 16).

Esto es lo minimo indispensable que se nos pedirá para entrar en la vida eterna. El cumplimiento de los mandamiento es el principio que nos permite entrar en el comienzo de la vida, pero si queremos entrar a la plenitud de la vida debemos ser perfectos. El mismo Jesus en el sermón de la montaña nos manda: Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo (Mt 5,48).

Y Por eso Jesus le agrega al joven rico: «Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme».

Si queremos ser perfectos lo que Nuestro Señor nos pide es llegar a un desprendimiento total de lo terrenal y aun de nosotros mismos, pero eso será tema para mas adelante, por ahora nos concentraremos en lo indispensable para alcanzar el cielo que es el cumplimiento de los 10 mandamientos.

FINALIDAD DE ESTA OBRA

Pretendemos acompañar la formación permanente de muchos que sienten la necesidad de conocer mejor los puntos fundamentales de la fe católica. Esperamos ofrecer un contenido resumido y sencillo que pueda ser profundizado en el estudio personal o en reuniones de grupo.

No será nada original, en el sentido de dar un nuevo origen de las verdades que creemos; será “original” en tanto que iremos al origen enseñado desde siempre por la Iglesia y contenido en el Catecismo de la Iglesia Católica.

CONOCER LOS CONTENIDOS DE LA FE

¿Porque es necesario conocer mejor los contenidos de nuestra fe?

a) Porque la doctrina de Cristo, enseñada por su Iglesia, es la más alta y excelsa y la única que nos dará Vida Eterna.

b) Porque nuestra fe debe ser formada, atendiendo a la sed de nuestra inteligencia de conocer la verdad y profundizar en ella.

c) Por los tiempos que corren de gran ignorancia de las verdades religiosas es oportuno estar preparados para dar razón de nuestra fe. San Pedro en su primera carta nos exhorta: estén siempre dispuestos a defenderse delante de cualquiera que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen. (1 Pe 3, 15)

d) Por la misión que tenemos en el mundo, según aquello de ser sal y luz en el lugar que Dios nos ha puesto (Mt 5, 13). Es necesario saber para transmitir. Además del entusiasmo debemos tener ideas claras para contagiar el amor a Cristo Nuestro Señor.

CONOCER, AMAR Y SERVIR

Es verdad, no es suficiente saber mucho. Además de aprender lo enseñado por Jesús y su Iglesia debemos poner en práctica lo aprendido haciendo el bien en donde nos ponga el Señor, amando y sirviendo como Cristo no ha enseñado. De nada nos serviría saber mucho si no transformamos lo conocido en fuerza para amar y servir mejor.

Pero ¿cómo amaríamos aquello que no conocemos? Amor y conocimiento van de la mano y crecen juntos. El verdadero amor a Dios arrastra por su naturaleza misma a conocer más de Dios y conociéndolo más y mejor se incrementa el amor.

Hemos escuchado aquello de “no es necesario andar estudiando tanto… mejor es hacer el bien a la gente… la fe no necesita de tanto libro… Hasta se expresa un cierto desprecio por el estudio y esto suele pasar por varios motivos:

Por pereza. El estudio exige esfuerzo, aun pequeñas explicaciones como estas cuesta dedicarle tiempo y esfuerzo. El superar las dificultades de comprensión de lo leído cuesta mucho. Sabemos que Cristo se merece que lo conozcamos mejor, pero… cuesta, y ya antes de comenzar nos desanimamos y huimos del esfuerzo.

Por falta de compromiso profundo. Nos damos cuenta que aprendiendo cosas nuevas de nuestra fe nos llevará a plantearnos cambios que muchas veces no queremos hacer. Ignorar por tanto es cómodo, el que se ve tentado de esto escapa de conocer con mayor dedicación la fe que está viviendo.

Por cierto sentimentalismo, que afirma que las cosas de la fe son más del corazón que de la razón y la inteligencia. Sabemos que los sentimientos pasan y si no hay ideas y convicciones claras no queda mucho. El estudio nos afirma con mayor fuerza en el amor a Dios y al prójimo, da elementos para la oración ferviente y nos mantiene serenos en medio de las pruebas de la fe.

Por el activismo. Que valora por sobre todo la acción humana y deja de lado las necesidades del alma. Somos maquinas de trabajo, llenos de actividades que, aun siendo buenas, no nos llenan el alma. Entre las cosas para hacer no queda tiempo para ocuparnos de las cosas espirituales.

Por razones ideológicas también se suele despreciar el estudio de la fe. La “acción que transformaría el mundo, dicen, es lo único importante y útil para el mundo”.

QUE TENEMOS QUE ESTUDIAR COMO FUNDAMENTAL

Los cuatro Evangelios, en los que está relatada la vida de Jesucristo, lo que hizo y dijo. Son pequeños libros que se pueden leer en poco tiempo. Las palabras de Jesús, sus milagros, su pasión, muerte y resurrección son luz para nuestra vida cotidiana.

El Catic (Catecismo de la Iglesia Católica) es un resumen de la doctrina católica. Está dividido en cuatro partes, la doctrina en toda su amplitud está tratada a partir de la explicación del Credo, los Sacramentos, los Mandamientos y el Padrenuestro.

Es bueno conocer también la vida de los santos. La vida de hermanos nuestros que vivieron de manera ejemplar son para nosotros una ayuda y motivación. En los santos se ve “el Evangelio vivido”, nos muestran con su vida que lo que pide Jesús para cada uno de nosotros no es imposible.

EL TRIPODE PIEDAD-ESTUDIO-ACCION

Para progresar en nuestra fe y camino de santidad decimos que tenemos un trípode: Piedad – Estudio – Accion

Por piedad entendemos nuestra relación personal e intima con Dios en nuestra vida de oración.

Por estudio el concocimiento del contenido de nuestra fe

Por acción las obras de caridad y misericordia con el prójimo por amor a Dios.

Sabemos que cada una de las patas del trípode no se sostiene por sí misma y ninguna puede decir a las otras dos “no las necesito”. El estudio, en este caso, necesitará de la piedad viva y ferviente y de la acción apostólica.

Sería un error separar estos tres elementos valorando uno más que el otro o, peor aún, ponerlos en guerra. Los tres, creciendo en su propio plano, hacen de una vida cristiana solida. Los tres son caminos para vivir en la obediencia a Dios Nuestro Señor.

A continuacion haremos la exposición catequética sobre los Mandamientos de Dios.

El texto fundamental que aconsejamos es el mismo Catecismo de la Iglesia Católica, en la siguiente hoja te damos un cuadro sinóptico que puede ayudar a la comprensión de todo el contenido y especialmente de la tercera parte donde se desarrolla el Decálogo.

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