Sobre la santa misa 5 – La misa: la mayor obra de caridad

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Hasta aquí, en las entregas anteriores hemos explicado que es la misa, para quien es la misa, porque hay un sacerdote en la misa y los métodos para oír misa.

Todas estas explicaciones fueron extraídas en gran parte del libro “el tesoro escondido de la santa misa” de San Leonardo de Porto Mauricio.

Intentaremos explicar ahora porque la misa es la mayor obra de caridad.

Cuando termines de leer esta entrega no solo habrás cambiado tu opinión sobre la misa sino que ya no podrás hacerte el distraído o excusarte por trivialidades para concurrir la mayor cantidad de veces posibles a la santa misa. Y digo la mayor cantidad de veces porque en algunos pueblos o ciudades lamentablemente no hay misa todos los días, pero si la hubiera deberías concurrir todos los santos días.

¿Cuál es el mayor acto de amor que podemos realizar?

Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. (Juan 15, 12-16)

Ahora bien, Jesucristo nos ha amado perfectamente, siendo el inocente de todo, dio su vida en la cruz por nosotros, para nuestra redención, pero no conforme con esto por su infinito amor decidió quedarse con nosotros, seguir sacrificándose cada día en todos los altares del mundo por nosotros para aplacar la ira de Dios por nuestras ofensas y para que podamos pagar nuestras deudas con nuestro Padre Celestial. También se nos da como alimento para que a través de esta unión con El, en la eucaristía podamos alcanzar las bienaventuranzas prometidas.

A nosotros no se nos requiere que demos la vida por el otro cada día, pero podemos ser partícipes de este mayor acto de amor de Jesucristo, concurriendo a misa cada día y así agradar infinitamente a Dios. Este es el mayor acto de caridad.

¿Qué es la caridad?

La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por El mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios. (Catesismo1822).

Es la virtud por excelencia porque su objeto es el mismo Dios y el motivo del amor al prójimo es el mismo: el amor a Dios.

Muchas veces por no tener en cuenta el carácter esencialmente teológico (sobrenatural), se llama caridad a lo que no es, como por ejemplo al amor natural, la filantropía o la mera beneficencia natural que, si no va acompañada de la gracia santificante, no gana méritos para la vida eterna.

De ahí que, aunque nuestras obras sean buenas, si estamos en pecado mortal no serán obras de caridad porque el pecado mortal rompe nuestra amistad con Dios.

Toda obra buena debe ser hecha por amor y ordenación a Dios y por ese amor y ordenación a Dios creceremos en amor al prójimo.

¿Cómo demostramos que amamos a Dios sobre todas las cosas?

Obviamente poniendo a Dios en primer lugar. Y yo me pregunto: ¿Cuál es la manera de poner a Dios en primer lugar?

No encuentro otra repuesta que asistiendo al santo sacrificio de la misa todos los días o la mayor cantidad de veces posibles.

En la misa Jesucristo se ofrece cada día en todo los altares del mundo por nosotros. Nuestra obligación es asistir y acompañarlo en este sacrificio y ofrecerlo junto con El a nuestro Padre Celestial. No hay cosa más agradable a Dios que el santo sacrificio que ofrece su divino hijo por nosotros. Y nosotros muchas veces en vez de acompañarlo en este excelente sacrificio estamos en la pavada total. Muchos por ignorancia, otros por necios.

Cuantas veces nos pasamos diciendo yo amo a Dios sobre todas las cosas, pero en el mejor de los casos vamos a misa los domingos y solo porque la iglesia lo ha puesto como obligación para no caer en pecado mortal. Creo que si la Iglesia no lo hubiese puesto como obligación, los domingos iría mucha menos gente a misa.

¿Cuál es la prioridad en mi vida?

Si digo que amo a Dios sobre todas las cosas obviamente debería ser Dios.

Es muy extraño porque cuando uno ama a alguien, quiere estar con él, compartir tiempo con él y a juzgar por la poca cantidad de cristianos que vemos en los templos cada día en relación a la cantidad de personas que nos llamamos católicos, evidentemente Dios ni es el más amado, ni es la prioridad en nuestras vidas. Esto es una tremenda realidad.

Imagínense si le dicen a su esposa o a sus hijos: los amo con toda mi alma, pero luego los vas a ver una vez a la semana una hora. Hagan la prueba, a ver cómo les va.

Si yo diría que les doy por ejemplo $ 1.000 a cada uno que vaya a misa cada día, es decir les estaría pagando $ 1.000 la hora, seguramente llenaría la iglesia de gente cada día, y yo me pregunto: ¿a qué se debe esto?

En mi opinión a que tenemos una concepción de la vida muy terrenal (material) y muy poco espiritual y sobrenatural, tenemos falta de fe verdadera o una fe muy pobre.

No nos pensamos trascendentales como lo que somos, cuerpo y alma, y lo trascendental es el alma, el cuerpo es solo materia animada por el alma.

Vivimos atrapados en este mundo sin tomar conciencia del corto tiempo que estaremos aquí.

No nos detenemos a pensar preguntas existenciales que nos cambiarían totalmente las formas de vernos. ¿De dónde vengo? ¿Qué hago aquí? ¿Para qué estoy aquí? ¿Cuál es mi fin?

No es casualidad, el mundo, donde satanás ejerce su influencia, nos confunde y nos lleva a no pensar en esto y así alejarnos de nuestro último fin: Dios.

El único objetivo de satanás es alejarte de Dios, no son las guerras y demás atrocidades que vemos, esas atrocidades son obras del hombre como consecuencia de haber abandonado la amistad con Dios.

Venimos de Dios, nuestro creador y a Él quiere que volvamos para compartir la felicidad en su presencia por la eternidad.

Estamos de paso y a prueba en este mundo unido a un cuerpo material, pero no vemos la trascendencia de nuestra alma, es decir no interiorizamos que lo que hacemos en este corto lapso de tiempo en este mundo determina que será de mí por la eternidad.

Si los seres humanos pudiéramos comprender e interiorizar esto, que diferente serían las cosas.

El fin del hombre es pasar por esta prueba terrenal por un corto lapso de tiempo y el premio por esta prueba es la felicidad eterna. Veamos que poco se nos pide comparado con el premio prometido, esto es gracias al infinito amor y misericordia de Dios, nuestro creador. Él quiere que volvamos a El y hacernos participe de su divinidad por la eternidad, para eso nos dio la libertad, para elegir.

Si pudiéramos realmente comprender esto, lo único que haríamos es alabar y agradecer a Dios por tan inmenso beneficio con el único deseo de agradarle y que se pasen lo más rápido posible nuestros días en este mundo.

Porque sepan hermanos que el cristiano no es del mundo, lo dice Jesús: Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, él mundo los odia. (Jn 15, 19)

Así que de aquí en más reflexiona con cuidado antes de decir “Yo amo a Dios sobre todas las cosas, Dios es mi prioridad”. ¿De verdad lo amas sobre todas las cosas? ¿Vas a visitarlo en el sagrario y en la misa la mayor cantidad de veces posibles? ¿Al menos, lo visito alguna vez al día? Si lo amas, demuéstralo. El amor requiere actos que lo confirmen.

Porque decimos que la misa es la mayor obra de caridad

La misa es la oración más excelente que se puede ofrecer a Dios ya que ofrecemos junto con Cristo su cuerpo y sangre divino, de un valor infinito, para aplacar la ira de Dios por nuestras ofensas y así saldar nuestras deudas.

Entonces cuando concurrimos a misa no lo hacemos solo por nosotros sino también por todos aquellos que no lo hacen, por toda la humanidad y ese es el primer acto de caridad.

Alguien podría decirme, lo que pasa que yo estoy muy ocupado, pero yo hago mucha caridad, ayudo a los pobres, visito a los enfermos, etc. Y está muy bien y sígalo haciendo ya que si lo hace por amor a Dios, esto agradara mucho a nuestro Padre. Pero yo pregunto ¿A cuanta gente puede ayudar por día haciendo su mayor esfuerzo? Comparemos ese número con ayudar a toda la humanidad.

No me diga que por amor a Dios no tiene media o una hora por día para asistir al santo sacrificio de la misa con los beneficios que esto implica.

Concurra a misa todos los días y vera como su caridad se multiplica.

Recordemos cuales son nuestras principales deudas y obligaciones para con Dios.

  • Alabar y honrar la infinita majestad de Dios, que es digna de honores y alabanzas infinitas
  • Satisfacer por los innumerables pecados que hemos cometido
  • Darle gracias por los beneficios recibidos
  • Dirigirle súplicas, como autor y dispensador de todas las gracias

De ahora en más, ¿quieres hacer caridad? Comienza por concurrir a misa cada día y veras como aumenta tu caridad, tu visión trascendental de tu ser, tu paz interior, tu relación con Dios, tu relación con el prójimo, tu esperanza, tu fe y tantos otros beneficios. Agradaras a Dios de la manera más perfecta que puedes hacerlo.

Los desafío a concurrir a misa cada día durante un mes seguido y verán cómo cambia su vida, si no hubiese un cambio en su interior me comprometo a pagar cada minuto que estuvieron en misa por el doble del valor de una hora de su salario.

¿Qué excusas podría tener para no concurrir a misa cada día?

Estas son solo algunas excusas que podemos escuchar a la hora de invitar a alguien a concurrir a misa. Por supuesto hay más, si quieren pueden planteármelas y yo les diré porque son excusas sin sentido.

Estoy muy ocupado: ¿qué ocupación puede ser más importante, si amamos a Dios sobre todas la cosas, que concurrir a misa cada día para agradar a nuestro amado Dios?

Estoy cansado: puede ser, pero que mejor descanso que concurrir a misa. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana. (Mt 11, 28-30)

Pero yo hago oración y hablo con Dios: está muy bien y síguelo haciendo, pero la mayor oración, la que más agrada a Dios es el santo sacrificio de la misa, así que si quieres hacer oración concurre a misa cada día.

La misa es aburrida: puede ser que la misa te resulte aburrida, pero la misa no es una diversión, si te resulta aburrida es porque no concurres con devoción, concurre a misa y pide al Señor la devoción, pero obviamente debes poner los medios, prestar atención y estudiar que ocurre en la misa y te aseguro que ya no será aburrida.

No me gusta ir a misa: ir a misa no es una cuestión de gusto. Haces tantas cosas que no te gustan en la vida por tan poca cosa y ¿no vas a misa porque no te gusta? ¿Con los beneficios que esto implica?

No voy a misa porque no puedo comulgar: justamente, es al contrario, debes ir cada día a misa y pedir que el Señor te guie en el camino de santidad aunque en ese momento no puedas comulgar, debes poner esa situación en sus manos, perseverar en la misa, y el Señor que es bueno, justo y misericordioso en todo momento y lugar te guiara. Debes hacer la comunión espiritual en la misa y tantas veces como puedas. Aunque no puedas comulgar el señor derramara enormes gracias sobre ti si concurres a misa a diario con devoción.

Voy a misa y no veo ningún cambio: eso es lo que tú crees, esto es imposible, puede ser que vayas con poca devoción, pero aun así la gracia es derramada sobre ti. La pregunta sería ¿qué sería de ti si no fueras a misa?

No siento la necesidad de ir a misa: es como decir no siento necesidad de comer, es cuestión de vida o muerte, lo mismo pasa con la misa, es imposible no sentir necesidad, en tal caso no tienes una fe verdadera, pero quien tiene fe y tiene la esperanza de alcanzar la vida eterna, tiene la necesidad de ir a misa.

No voy a misa porque la iglesia está llena de hipócritas y pecadores: y si hermano esa es la idea, la iglesia es un hospital de almas pecadoras no un museo de santos. Nadie es tan santo para no tener pecados, es decir, si piensas eso sufres de una gran enfermedad: La ceguera de la soberbia, el peor de los pecados.

Hay muchas más, pero en fin exponemos algunas para que quede claro que no hay excusas para no concurrir a misa no solo los domingos sino todos los días.

Seamos sinceros y en vez de poner excusas digamos no tengo la fe o el amor a Dios para ir a misa todos los días y puede ser que a partir de esa realidad podremos comenzar a cambiar.

Gran necio debería ser el que comprendiendo los beneficios de concurrir a misa diariamente no lo haga.

¿Cuánto tiempo dedicamos a Dios?

Reflexionemos un poco como repartimos nuestro tiempo cada día y cuanto de nuestro tiempo dedicamos a Dios.

Como dijimos si amamos a Dios sobre todo, debería ser nuestra prioridad. ¿Es Dios nuestra prioridad?

Si Dios es nuestra prioridad, cuando nos levantamos y planificamos el día, nuestro primer pensamiento debería ser en que horario voy a ir misa y realizar mis oraciones y luego adaptar el resto de mis actividades a estos horarios.

Alguien podrá decirme pero que exagerado, yo tengo un horario fijo de trabajo y tantas obligaciones y responsabilidades. Y está bien, no le digo que deje su trabajo o que falte a trabajar, ya que es importante, porque por supuesto debe alimentarse y alimentar a su familia si la tiene, pero usted sabrá como a partir de esta restricción del horario del trabajo acomodarse de tal manera para concurrir a misa y hacer sus oraciones. Y en última instancia si el trabajo o sus obligaciones son realmente un problema para no ir a misa deberá evaluar sus prioridades, hay otros trabajos, este no será el único. Entendamos de una vez que aquí nos jugamos la vida eterna no un trabajo o bienes temporales. Es una cuestión de prioridades. Todas esas obligaciones y responsabilidades persiguen bienes temporales y aquí hablamos de bienes eternos, son incomparables.

Cuantas horas pasamos frente al televisor u otras actividades con la excusa de tengo que tener esparcimiento y divertirme, ¡tengo derecho también a disfrutar la vida! Nadie lo niega, pero esto es casual, no es lo importante.

Que me importa si no puedo divertirme o disfrutar o lo que sea si a cambio puedo ganar la felicidad eterna.

No sé si se llega a entender el contraste. Y si no se entiende haga un esfuerzo por entenderlo porque es de suma importancia y cuando lo comience a comprender vera como cambia todo en su vida y a su alrededor.

No es que haya una cantidad definida de tiempo a dedicar a Dios, cada uno evaluara, lo importante es tomar conciencia de esto y comenzar a aumentar el tiempo que dedicamos a Dios y esto lo hacemos comenzando por asistir a misa cada día.

Los grandes santos nos dicen que en el camino hacia la santidad no hay término medio o te acercas o te alejas. No es que ¡ah, no, yo ya le dedico tal tiempo por día y ya está, ya cumplí!

No te equivoques, no te puedes detener, o te acercas o te alejas. Lamento informarte que Dios como buen amante te quiere todo para El, cuanto más le das más quiere y está bien que así sea, él te ama infinitamente y nunca te olvides de los beneficios que te prometió por corresponder a su amor y no tengas dudas que el cumple sus promesas.

Cuando estamos enamorados, le decimos a nuestra amada te amo, no le decimos te amo un tanto por ciento o un tiempo determinado. Y cuando le proponemos matrimonio le decimos me quiero casar con vos, no le decimos me quiero casar con vos por 10 años o por 1 hora por día. Hagan la prueba. Imaginen la repuesta de su amada.

Que dicen los santos sobre la santa misa

Santo cura de Ars: Si supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella.

Cuando celebra la Santa Misa, él hace más que si creara un mundo nuevo. Si yo encontrara un sacerdote y un ángel, yo saludaría primero al sacerdote y después al ángel”

La Santa Misa alegra toda la corte celestial, alivia a las pobres almas del purgatorio, atrae sobre la tierra toda suerte de bendiciones y da más gloria a Dios que todos los sufrimientos de los mártires juntos, que las penitencias de todos los solitarios, que todas las lágrimas por ellos derramadas desde el principio del mundo y que todo lo que hagan hasta el fin de los siglos.

¡Cuántas almas saldrían del pecado, si tuviesen la suerte de oír la Santa Misa en buenas disposiciones!.¡No nos extrañe, pues, que el demonio procure en ese tiempo sugerirnos tantos pensamientos ajenos a la devoción!

No hay momento tan precioso para pedir a Dios nuestra conversión como el de la Santa Misa

San francisco de Asís: La Eucaristía debe ser el centro de nuestra vida.

El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote

La voluntad de su Padre fue que su bendito y glorioso Hijo, a quien nos dio para nosotros y que nació por nuestro bien, se ofreciese a sí mismo como sacrificio y hostia, por medio de su propia sangre, en el altar de la cruz; no para sí mismo, por quien todo fue hecho, sino por nuestros pecados, dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas. Y quiere que todos seamos salvos por Él y que lo recibamos con un corazón puro y con nuestro cuerpo casto. Pero son pocos los que quieren recibirlo y ser salvos por Él, aunque su yugo es suave y su carga ligera

San Alfonso María de Ligorio: El mismo Dios no puede hacer una acción más sagrada y más grande que la celebración de una Santa Misa.

Es preciso confesar, que la Santa Misa es de todas las obras la más santa y divina. Por su santidad es la más agradable a Dios, como ya hemos demostrado; es la más eficaz para contener el brazo del divino furor alzado contra los pecadores; es la más poderosa para humillar las fuerzas del averno; es la que proporciona mayor sufragio a las Almas del Purgatorio; es en una palabra la obra sobre la cual está cimentada la salud del mundo.

La Santa Misa procura el más poderoso sufragio a las almas del Purgatorio. La que más apacigua la encendida cólera de Dios en contra de los pecadores y la que proporciona a los hombres en la tierra mayor cúmulo de bienes.

San Francisco de Sales: Haz, pues, todos los esfuerzos posibles para asistir todos los días a la santa Misa, con el fin de ofrecer, con el sacerdote, el sacrificio de tu Redentor a Dios, su Padre, por ti y por toda la Iglesia.

Santo Tomas de Aquino: Cada Santa Misa disminuye la fuerza de nuestras pasiones pecaminosas.Cada Santa Misa anima a obrar bien y aumenta la castidad.Cada Santa Misa hace más grande nuestro amor a Dios y al prójimo.Cada Santa Misa nos comunica fuerza para sufrir con paciencia las adversidades.

San Pio de Pietralcina: Sería más fácil que el mundo sobreviviera sin el sol, que sin la Santa Misa.

Cuando asistas a la Santa Misa, renueva tu fe y medita en la Víctima que se inmola por ti a la Divina Justicia, para aplacarla y hacerla propicia.

Cada Santa Misa escuchada con atención y devoción produce en nuestra alma efectos maravillosos, abundantes gracias espirituales y materiales, que ni nosotros mismos conocemos.

Santa Teresa de Jesús: Sin la Santa Misa, ¿qué sería de nosotros? Todos aquí abajo pereceríamos ya que únicamente eso puede detener el brazo de Dios. Sin ella, ciertamente que la Iglesia no duraría y el mundo estaría perdido sin remedio.

La Santísima Virgen María al Beato Alain de La Roche: Mi Hijo ama tanto a quienes asisten al Santo Sacrificio de la Misa, que, si fuera necesario, él moriría por ellos tantas veces por cuantas veces han participado en la Santa Misa.

San Alberto Magno: El que celebra o asiste a la Santa Misa y reflexiona sobre su valor infinito, y hace formal intención de dar con ella toda la gloria posible a Dios, merece más que si ayunara a pan y agua todo un año y que si se azotara hasta derramar toda la sangre de sus venas, o rezara trescientas veces el Salterio entero.

San Juan XXIII: el cristiano no debe estimar nada por encima del Santo sacrificio de la Misa

Pablo VI: Cada Misa que se celebra se ofrece no sólo por la salvación de algunos, sino también por la salvación de todo el mundo (Mysterium fidei, 3-9-1965, n. 4).

Pio XII: Conviene, pues, venerables hermanos, que todos los fieles se den cuenta de que su principal deber y mayor dignidad consiste en la participación en el sacrificio eucarístico (Enc. Mediator Dei, n. 22).

Padre Antonio Royo Marín (gran teólogo español contemporáneo): No hay novena ni triduo que se pueda comparar a la eficacia impetratoria de una sola Misa. ¡Cuánta desorientación entre los fieles en torno al valor objetivo de las cosas! Lo que no obtengamos con la Santa Misa, jamás lo obtendremos con ningún otro procedimiento. Está muy bien el empleo de esos otros procedimientos bendecidos y aprobados por la Iglesia; es indudable que Dios concede muchas gracias a través de ellos; pero coloquemos cada cosa en su lugar. La Misa por encima de todo.

Sepan hermanos cristianos católicos que el acto más importante del día es sin duda la Santa Misa. Asistamos a misa cada día con la mayor devoción  y llenemos nuestras iglesias para alabar y dar la mayor gloria a Dios posible.

Me sentiría plenamente feliz si tan solo una persona con leer esta entrega tomara la decisión de concurrir a misa cada día.

Para info-catolica por Carlos Larroque

 

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