La Pasion de Cristo – Visiones de Ana Catalina Emmerich 2- Preparativos del cordero pascual – Audio y lectura

 

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PREPARATIVOS PARA COMER EL CORDERO PASCUAL

Cuando los apóstoles acabaron de hablar con Helí de Hebrón, este último entró en la casa por el patio, pero los discípulos torcieron a la derecha y bajaron el monte Sión hacia el norte. Atravesaron un puente y siguieron por un sendero cubierto de árboles hasta el otro lado de la quebrada de delante del Templo y de la hilera de casas que quedan al sur de éste.

Allí estaba la casa del anciano Simeón, que murió en el Templo tras la presentación de Nuestro Señor. Los hijos de Simeón, algunos de los cuales eran discípulos de Jesús en secreto, vivían ahora en la casa de Simeón. Los apóstoles hablaron con uno de ellos, un hombre alto y moreno que trabajaba en el Templo. Fueron con él hasta la parte oriental del Templo, atravesando la puerta de Ofel, por la que Jesús había entrado en Jerusalén el domingo de Ramos, y prosiguieron hasta la plaza del ganado, al norte del Templo.

En la parte sur de esta plaza vi pequeños cercados como jardines en miniatura, en los que pastaban hermosos corderos. Allí era donde se compraban los corderos de Pascua. Yo vi al hijo de Simeón entrar en uno de estos cercados, y los corderos se acercaban a él como si lo conocieran.Escogió cuatro, que fueron llevados al cenáculo, donde empezaron a prepararlos.

Luego vi a Pedro y a Juan ir, además, a diversas partes de la ciudad y encargarse de varias cosas. También los vi delante de la puerta de una casa situada al norte del monte Calvario. Esa casa, donde los discípulos de Jesús se alojaban casi siempre, pertenecía a Serafia, que luego fue llamada Verónica. Pedro y Juan enviaron desde allí a algunos discípulos al cenáculo, y les hicieron varios encargos que he olvidado.

Ellos entraron entonces en casa de Serafia, donde tenían que hacer todavía algunas cosas. El marido de ella era miembro del Consejo, y pasaba mucho tiempo fuera de casa ocupado en sus asuntos, pero aun cuando estaba en casa, se veían poco. Serafia era una mujer más o menos de la edad de la Santísima Virgen, que conocía a la Sagrada Familia desde hacía mucho tiempo, pues cuando Jesús niño se quedó tres días en Jerusalén después de la fiesta, ella se ocupó de alimentarlo.

Los dos apóstoles cogieron de allí, entre otras cosas, el cáliz con el que Nuestro Señor instituyó la Sagrada Eucaristía.

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