“Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible.” – San Francisco de Asís

¿A qué se refería San Francisco con esta frase?

Esta frase se ha utilizado y se utiliza en muchos cursos, seminarios y sitios de motivación personal, incluso he escuchado y leído a sacerdotes católicos usarla en ese sentido.

No digo que esto esté mal, por el contrario se de casos que sintiendo curiosidad por el autor, hay personas que se han interesado en la vida de San Francisco y han llegado a la conversión conmovidos por tan ejemplar vida de santidad. No es para menos ya que nuestro santo ha sido unos de los mayores imitadores de nuestro Señor Jesucristo, ha vivido el evangelio en grado excelso y el Señor lo ha hecho instrumento de conversión de naciones enteras.

Pero debemos aclarar que el sentido y el contexto en que lo dijo San Francisco no es para un curso de motivación y superación personal, sino que su sentido es infinitamente mayor.

Los cursos de motivación y superación personal tienen un objetivo meramente material y terrenal, lo que nos dice acá Francisco contiene un profundo sentido trascendente y sobrenatural, es un llamado a la conversión y resume en una frase todo el camino de conversión de San Francisco.

Esta frase no es una frase de un gran pensador, ya que en este sentido nuestro santo no era un gran doctor, ni filósofo, ni letrado. San Francisco nos deja este pensamiento a partir de su comprobación experimental, de su experiencia de vida, de su vivencia a partir de su entrega total a la gracia que Dios ha derramado en él y que lo ha llevado a recorrer este camino de santidad en grado heroico.

Comienza haciendo lo necesario

¿Qué quiso decir San Francisco con comienza haciendo lo necesario?. Pues bien no se refería a la superación personal sino a hacer lo necesario para aceptar el llamado de Dios.

San Francisco aunque había ya tenido otras señales recibió este llamado estando en reposo en su lecho en una larga enfermedad.

Al igual que Francisco todos recibimos señales y somos llamados por Dios, pero Dios quiere que lo aceptemos voluntariamente, que hagamos lo necesario para aceptarlo en nuestro corazón, para darle nuestro SI.

Todos tenemos impreso en nuestro corazón el deseo de felicidad, el hombre que diga que no desea ser feliz, miente. Cuando Francisco nos dice comienza haciendo lo necesario se refiere a esto, hacer lo necesario para buscar este deseo de felicidad.

¿Y que es hacer lo necesario para encontrar la felicidad? Hacer lo necesario para encontrar la felicidad es convertirse.

Pero ¿qué es la conversión? La conversión significa darse vuelta. Es decir si yo estoy yendo en un sentido, es parar, dar vuelta e ir en otro sentido. Es decir si tu estas yendo en un sentido en busca de la felicidad pero ves que no la encentras es parar y e ir en otro sentido.

Pero, ¿en qué sentido? Entonces seria, ¿Dónde puedo encontrar esa felicidad?

Como Francisco lo experimentara luego, la felicidad no está en un lugar sino en Alguien. Y donde más sino que en nuestro creador, Dios Padre.

El mismo ha sido quien ha impreso en nuestro corazón ese deseo de felicidad por lo tanto solo en Dios, nuestro Creador, esta nuestra felicidad total.

Entonces hacer lo necesario implica la conversión a Dios. Pero ¿Qué hay que hacer para convertirme a Dios?

En primer lugar abrir nuestro corazón para aceptar a Dios como nuestro creador y nuestro todo, aceptar que nos ha creado por amor, que nos ama infinitamente y que desea que todos volvamos a Él para compartir con El las promesas que nos ha hecho de compartir la vida y la felicidad eterna.

En segundo lugar aceptar a su hijo Jesucristo, nuestro redentor, quien nos amó infinitamente y murió por nosotros en la cruz y con su sacrificio nos abrió nuevamente las puertas del cielo.

En tercer lugar aceptar el evangelio que es la predicación de Jesucristo en el cual el mismo nos dice lo que debemos hacer para alcanzar esa felicidad.

En cuarto lugar aceptar la autoridad y las enseñanzas de la Iglesia Católica fundada por Jesucristo, hijo de Dios, segunda persona de la trinidad quien es cabeza de esta Iglesia.

Esto es lo que San francisco nos dice y el mismo experimento con “hacer lo necesario”: la conversión al único que puede garantizarnos la felicidad que tanto anhelamos.

Hacer lo que es posible

¿A qué se refería Francisco con hacer lo que es posible?

Obviamente no a hacer lo posible por nuestras propias fuerzas o nuestros propios medios. Aunque así lo entendió El en primera instancia, ya que Jesús le pidió que reconstruyera su Iglesia y el así lo entendió literalmente, entonces se puso a reconstruir materialmente la Iglesia de San Damián que estaba en ruina. Más tarde entenderá y llevara a cabo su misión que era inmensamente mayor.

Con hacer lo posible Francisco se refería a hacer lo que está a nuestro alcance para avanzar en nuestra conversión.

Abrir nuestro corazón y entregarnos a Jesucristo.

Ingresar en la vida de piedad, es decir una vez aceptado a Dios como nuestro creador y a Jesucristo como la vía para llegar a él, comenzar una vida de oración y entrega a la voluntad de Dios. Visitando a Jesucristo en el sagrario.

Comenzar a estudiar y formarse en la fe católica para poder asentir nuestra fe con la razón. Leer el evangelio y estudiar las enseñanza de la Iglesia católica.

Participar de los sacramentos en los cuales recibimos la fuerza y las gracias sobrenaturales.

Comenzar a vivir en la caridad, es decir en el amor de Dios, realizar nuestras acciones por amor a Dios ofreciéndole a Él cada uno de nuestros proyectos, necesidades, sufrimientos, inquietudes. Adorándole como nuestro creador, agradeciéndole cuanto recibimos de Él, arrepintiéndonos y pidiéndole perdón por nuestros pecados y suplicándole que derrame sobre nosotros su gracia para avanzar en este camino de conversión hacia la felicidad eterna, pidiéndole todo cuanto necesitamos.

Esto es hacer lo posible, está a nuestro alcance y no necesitamos más que nuestra voluntad para esto.

De repente estarás haciendo lo imposible

¿A quizo decir San Francisco con haciendo lo imposible?

Se refiere a lo imposible humanamente por nuestras propias fuerzas, a que hay cosa que por nosotros mismos no nos imaginamos ni por casualidad que podríamos realizar y va más allá de nuestra voluntad.

Se refiere a que de repente nos encontraremos haciendo cosas movidos solo por la caridad y por el espíritu santo, más allá de nuestras fuerzas y que es Dios mismo el que actúa y hace en nosotros.

Cosas que nunca hubiésemos imaginado realizar y todo esto debido a las gracias y dones sobrenaturales que Dios derrama sobre los que le aceptan y le aman.

Comenzaremos  a experimentar las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad en grado superior.

Comenzaremos a ver la creación y las cosas más como Dios las ve, es decir a vivir en la verdad, desprendiéndonos de los apegos terrenales y experimentando un deseo ardiente por el único fin con que el hombre fue creado, compartir en presencia de su Creador Todopoderoso la vida y felicidad eterna.

Por medio de la caridad el espíritu nos mueve a la acción y al ver al otro como otro Cristo nos encontraremos haciendo obras por el prójimo, por a amor a Dios, que por nuestras propias fuerza o no viviendo en caridad con Dios no habríamos no podríamos hacer. No me refiero a grandes obras aunque si son posibles pero comenzaremos a experimentar un amor por el otro que ya no es natural  que sin duda nos movilizara a la acción, a las obras con las cuales realizaremos los méritos para alcanzar la unión con Dios.

A esto se refiere nuestro santo cuando dice de repente estarás haciendo lo imposible, y vaya que él lo ha experimentado, dejándolo todo se entregó entero a Jesucristo y este hombre simple, pecador, sin muchas letras ni estudios, en muy pocos años convirtió a gran parte de Europa y fundo una orden religiosa que al día de hoy se encuentra en todo el mundo, sin contar con sus milagros y que fue bendecidos con la llagas de nuestro Señor. ¿Podría Francisco haber hecho todo esto por sus propias fuerzas?

Francisco nos deja este pensamiento no desde lo intelectual, ya que él no era ni un gran pensador ni un gran filósofo, ni siquiera un gran  predicador. En esta frase Francisco nos deja su experiencia de vida, su experiencia de conversión. Nos dice ¡esto es real!, ¡yo lo viví!, ¡a mí me paso!, ¡no tengan dudas, esto es así!

San Francisco es el ejemplo en grado heroico de que la santidad es posible para todo hombre, sea cual sea su condición, no hace falta ser sacerdote, ni consagrado, ni un gran predicador, ni letrado, ni ninguna otra habilidad humana, todos estamos llamados a la Santidad y aquí Francisco nos dice que lo único se requiere para empezar es hacer lo necesario, es decir, dar el Sí, y decir: ¡Señor yo quiero ser santo, te acepto como mi creador y mi todo, te ruego dime que tengo que hacer!.

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