Sal y luz de la tierra – Audio y para leer – Por P. Luis Fornero

Salmo 111
1 Corintios 2,1-5
Mateo 5,13-16

El contenido de la fe

Estas lecturas nos invitan a reflexionar sobre el testimonio, es decir aquello que uno tiene que dar a los demás en lo que se refiere al mensaje de la fe.

Es evidente que la fe católica tiene un contenido, ese contenido esta expresado de manera resumida en el credo, eso es lo que creemos.

La persona que no cree eso aunque diga que es católica, aunque se confiese, comulgue, etc., pero no asiente con su inteligencia y con su voluntad, es decir el asentimiento racional y voluntario, no dice que si desde el punto de vista de la fe a ese contenido del credo, puede decir que es católico pero no es católico.

Yo puedo decir muchas cosas, te amo y no te amo nada, cantidad de cosas que a veces decimos con los labios pero que no están correspondidas con las obras.

Pero ¿cuales son las obras concretas? La obra concreta es creer en el Señor, un acto de fe.

Nosotros los católicos, entonces creemos lo que decimos el credo, esa vida de la fe lleva a entusiasmarnos en la promesa que el Señor nos hace. Creo en Cristo y espero en El, no alcanza con creer en Cristo sino que Cristo al darnos un contenido determinado me hace ir hacia el futuro y espero las promesas que él me concederá en el futuro, la vida eterna.

Junto con la fe y la esperanza se debe dar la caridad, es decir, un acto de entrega propia, de amor a Dios y al prójimo. A esto se refiere la primera lectura respecto a la caridad.

Si compartes tu pan con el hambriento y albergas a los pobres sin techo, si cubres al que ves desnudo y no te despreocupas de tu propia carne, entonces despuntara tu luz como la aurora y tu llaga no tardara en cicatrizar, delante de ti avanzara la justicia y detrás de ti ira la gloria del Señor.

Habla de actos que ya no se refieren a Dios sino que se refieren al prójimo y cuando vemos nosotros el don de la caridad, sabemos que el amar a Dios nos impulsa a amar a nuestro prójimo.

¿En qué medida hay que amar al prójimo?

En realidad las virtudes teologales no tienen medida, tengo que creer, pero la virtud de la fe no tiene techo, siempre puede haber un poquito más, en la esperanza siempre se puede esperar un poco más y en la virtud de la caridad siempre se puede amar mejor y más tanto a Dios como al prójimo.

Porque si amasemos solamente cuando es fácil, Jesucristo lo dice, ¿Qué de extraño tiene eso?, los paganos también aman así. Esta actitud de amor es parte del contenido de nuestra vivencia cristiana católica. No alcanza con tener una muy buena relación con Dios, la caridad me impulsa a amar a Dios y empieza a irradiar hacia los otros hombres ese amor que aprendo y que vivo de Dios.

Para los buenos brilla una luz en las tinieblas, es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo

Hay algo en el salmo que se refiere a la fe, dice: para los buenos brilla una luz en las tinieblas. Cuando se habla de luz en el ámbito de la sagrada escritura se refiere a una verdad determinada o que se muestra algo, como por ejemplo cuando Dios se manifiesta a Moisés, se manifiesta en una zarza ardiente, a través del fuego, aparece allí la luz.

Cuando Dios conduce a su pueblo por medio del desierto aparece una columna de fuego, es Dios el que va como mostrando el camino, cuando se dan eventos de luz en el ámbito de la sagrada escritura se puede leer allí que Dios se está mostrando de alguna manera determinada.

Cuando Dios da una idea o un sentimiento bueno al corazón del hombre, el hombre puede decir ¡Dios me ha iluminado! Hasta los masones y los gnósticos hablan de la iluminación, esto se mantiene en otras religiones, aun en las demoniacas, donde se habla que lo que ellos consideran dios da un conocimiento determinado al cual le llaman rayo, centella, chispa, luz, fuego.

En el bautismo aparece la cuestión de la luz cuando a través del sirio, la velita toma luz y se le entrega al padrino. se habla de la luz y también a través de esa velita se les dice a los papas y a los padrinos que tienen que cuidar y conservar la fe que ha sido sembrada en ese niño, aquí tenemos la relación entre luz y fe.

Para los buenos brilla una luz en las tinieblas, es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. Esta escrito con mayúsculas porque se refiere a Dios nuestro Señor. Aquí Tenemos que tener cuidado de no bajar el nivel de la palabra de Dios, es decir no se refiere a mi como bondadoso, compasivo, justo.

¿Dónde está el premio de nuestra bondad? ¿Dónde está el consuelo a nuestras luchas por ser fieles? ¿Dónde está el alivio en medio de la batalla? ¿Dónde podemos encontrar descanso? ¿Dónde están esos pastos para poder comer y descansar serenamente?

El justo solo encuentra su descanso en el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. Los buenos tienen alguien que se ocupa de ellos y es Dios.

Dichoso el que se compadece y da prestado y administra sus negocios con rectitud, el justo no vacilara jamás, su recuerdo permanecerá para siempre, no tendrá que temer malas noticias, su corazón está firme confiado en el Señor.

Aparece aquí la virtud de la fortaleza y de la confianza como secundarias de la fe.

No quise saber nada fuera de Jesucristo y Jesucristo crucificado

Dice el apóstol San Pablo: hermanos cuando los visite para anunciarles el misterio de Dios, no llegue con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría, al contrario no quise saber nada fuera de Jesucristo y Jesucristo crucificado.

En estos tiempos donde hay muchas disputas y disidencias aun dentro de la iglesia y donde las cosas no parecen muy claras, en estos tiempos de confusión, al menos en las formas en la cual se trasmiten las ideas dentro de la iglesia y aun en el mundo también, uno no ve claridad.

¿Dónde está la seguridad hoy? En Cristo Jesús. Y nuestro Cristo Jesús es EUCARISTICO. No es una idea, no es una predicación.

– “Entonces a partir de la predicación nosotros vamos armando un fantasmita medio invisible, delineado y le llamamos a ese fantasmita Jesucristo”.

NO hermanos, nuestro Jesucristo esta delineado ya y tiene un color que es blanco, tiene una forma que es redonda y tiene un gusto que es pan. Pero ni su color es blanco, ni su forma es redonda, ni su gusto es pan porque bien lo dice Santo Tomas de Aquino en su hermoso himno: “la vista, el gusto, el tacto en ti fallan”.

Nuestro Cristo es un Cristo que se come. No es un Cristo que se aprende en un libro. No es un Cristo que viene históricamente enseñado. Es un Cristo que vive en la iglesia católica y se da de comer a sus hijos por medio de la consagración en la santa misa y se da para adorarlo en la adoración que providencial y con la gracia de Dios tenemos aquí en nuestra parroquia San Cayetano.

¿Todas las religiones son iguales?

NO, no son iguales. Vamos a señalarlo por enésima vez y lo seguiremos señalando hasta que nos corten la cabeza. Nuestra religión tiene cosas particulares y simples ante las cuales nosotros debemos descubrir las diferencias con las demás.

Yo acepto tres verdades que nos diferencian, que son las más importantes y las más visibles, luego hay cantidad de otras diferencias.

¿Porque hablamos de las diferencias? Porque hoy todos se llenan la boca con las igualdades, con los parecidos.

Cuando se habla mucho de dialogo, yo pregunto, ¿que ganamos con el dialogo? Cuando se habla mucho de hermandad, yo pregunto, ¿todas estas guerras que hay como me lo explican?

Decimos somos todos hermanos entre nosotros y después nos agarramos a los tiros, nos matamos, ¡el mundo es un desastre!, ¿dónde está tu predicación de la fraternidad universal?

Para los libros, está bien, para tu tesis doctoral, esta bárbaro pero la realidad está diciendo otra cosa. La realidad es que nos estamos masticando como lobos, el mundo esta así.

Cuando se habla mucho de que somos todos iguales, yo tengo la tendencia a decir ¿en qué? ¿Estas aristas de diferencia como las manejamos? Porque está bien, te concedo que somos iguales en muchas cosas, pero mi cabeza me está diciendo que somos distintos en muchas otras.

Hay libros y libros de que somos todos iguales. ¡Todas las religiones son iguales y dale con lo mismo! Pero, ¿es verdad esto? En algún aspecto sí.

Nosotros los católicos tenemos serias diferencias con las otras religiones. ¿Cuáles son?

Primera diferencia: Creemos que Dios se ha hecho carne y ese Dios que se ha hecho carne se hizo pan y ese pan es para comerlo y es el pan vivo bajado del cielo.

Segunda diferencia: Veneramos con todo el corazón y la vemos como camino más directo a Jesucristo a nuestra Madre y madre de Dios, la virgen María. La veneramos y la ponemos en lo más alto después de Dios y decimos ella es la madre del verbo encarnado y a ella le damos nuestros honores y la recibimos como madre nuestra porque Jesucristo nos la ha dado al pie de la cruz.

Tercera diferencia: Aceptamos de parte de Cristo la voluntad de hablar por medio de hombres y hay una doctrina, hay un cumulo de verdades enseñada por la Santa Madre Iglesia y aceptamos la autoridad pontificia que da todos los días y a través de los siglos un único mensaje. Dios nuestro Señor nos ha concedido vivir en la Iglesia Católica y aceptamos que el papa y los obispos son los príncipes de la Iglesia.

Tres diferencias graves. Alguno podrá decir: ¡bueno, pero no vamos a ponernos ahora a marcar las diferencias, vamos a ver en que somos iguales!

San Pablo nos marca lo esencial en la vida de la fe

Hermanos cuando los visite para anunciarles el misterio de Dios no llegue con el prestigio de la elocuencia, al contrario no quise saber nada fuera de Jesucristo y Jesucristo crucificado.

Si señalamos un elemento de nuestro mensaje cristiano es que el dolor, la cruz, los desabridos de la vida, la incomprensión, la soledad, las pruebas, las tentaciones están integradas dentro del mensaje cristiano y son parte de la construcción hacia el camino hacia la santidad.

No despreciamos las cruces, como Cristo no desprecio las cruces y esto es un elemento más que puede ser otra gran diferencia en estos tiempos de religiones de “pare de sufrir”.

Dicen basta de sufrimiento, basta de prueba, si vos sus fiel a Dios no tienes que sufrir. Entonces vamos al evangelio y nos encontramos con que a San Pablo le cortaron la cabeza después de estar preso durante años, San Pedro lo crucificaron boca abajo, Santiago lo mataron a pedrada, a San Juan evangelista lo metieron dentro de una olla de aceite, lo hirvieron un largo rato, como no se freía lo sacaron y lo mandaron a una isla y así todos los apóstoles murieron de manera cruel.

Todos los santos nos muestran el valor de la prueba y el valor del sufrimiento. En estos tiempos donde hay cristianos que dicen que el sufrimiento es una maldición, eso no es católico. El sufrimiento  no es una maldición.

El síndrome de la garrocha de la fe positiva

San Pablo dice no quise saber nada fuera de Jesucristo y este crucificado, o sea no saltemos por arriba de la cruz.

En algunos lugares dicen: ¡ah nosotros sacamos la cruz, porque nos lleva un poco a pensamientos negativos, tenemos que hacer una iglesia más positiva! ¡Vamos a sacar la cruz de Cristo crucificado medio sangrante y ponemos una de Cristo resucitado!

Esto no quiere decir que estamos en contra de Cristo resucitado. Digo que para llegar a la gloria hay que pasar por la prueba o ¿no? No, algunos inventan la garrocha de la fe positiva.

Entonces viene el católico positivo, el que se la sabe toda en cuanto al optimismo, agarra la garrocha y salta. Entonces uno pregunta: ¿Y la cruz? ¡Ah, No, la pasaron por arriba!

¿Saben cuál es la trampa de la vida? Que cuando vos saltas y caes del otro lado, caes de vuelta arriba de una cruz y así hasta que te mueras.

El que quiera pasar por arriba las cruces tenga en cuenta que es una trampa, porque no se puede pasar por sobre las cruces, es imposible.

El único que da sentido solido con gran contenido es Jesucristo crucificado, al punto que esto es un gran problema para los predicadores positivos donde se encuentran con el dolor, con la cruz, se encuentran con la pasión de cada cristiano que confiesan.

No quise saber nada fuera de Jesucristo y Jesucristo crucificado. ¿Le erro San Pablo? Tendría que haber dicho cristo resucitado, ¿lo habrán traducido mal?

Y empiezan otra vez con el  disparate “Lo que pasa que la comunidad paulina…. Que el apóstol tenía un grupo de discípulos, que el apóstol le daba a ellos más o menos lo que había escrito y después se pusieron como a charlar y escribieron cosas que por ahí no condicen con la fe… “

Fíjense los niveles de disparate. Esto ocurre, y esos son profesores hoy en las grandes universidades católicas de Roma, de Alemania, de Francia. Escriben libros y hacen plata.

Entonces aquí dice no quise saber nada fuera de Jesucristo y Jesucristo crucificado y no dice resucitado, dice CRUCIFICADO. Y está bien traducido.

Basar la sabiduría en el poder de Dios

Mi palabra y mi predicación no tienen nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana sino que es demostración del poder del espíritu para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres sino en el poder de Dios. Esto es una hermosura.

¿Saben lo que es prueba del poder de Dios?

Algo tan simple como que yo este acá celebrando misa y ustedes estén ahí. ¿Porque están allí ustedes? Hay algo que es la maravilla más grande que Dios ha hecho en su poder. En un momento nosotros nos ponemos de pie y después nos ponemos de rodilla, levantamos la vista y el sacerdote está levantando la hostia, redonda, blanca, el pan vivo y después no tenemos la vergüenza de acercarnos a recibir a Cristo vivo. Y Cristo dentro de mí empieza a decirme que me ama como único e irremplazable, no hay otro como yo para Jesús, no hay otro como cada uno de ustedes para Jesús. Es algo hermosísimo.

El poder de Dios no hay que buscarlo en los grandes milagros y en las grandes predicaciones. El poder de Dios esta manifiesto ante nuestros ojos y es su amor por nosotros. Lo que Él ha dado por nosotros.

¿Dónde veo yo el gran acto de amor de Cristo? Cuando levanto la vista y miro una imagen que me recuerda que Cristo ha muerto por mí. El poder de Dios se ha manifestado en la forma de siervo, de esclavo, de humillación y eso se ve en Cristo crucificado. ¿Quién podría apartar la vista sin conmoverse de una cruz? Uno mira una cruz y dice ¡qué gran amor de Dios!

El poder de Dios se ha manifestado en Cristo Jesús. De alguna manera San Pablo lo medito a esto con muchísima profundidad y lo anuncia. Y dice, no me pidan palabras elegantes, no me pidan argumentaciones sabias. Yo vengo con algo muy sencillo dice San Pablo: Cristo y este crucificado.

¿Lo aceptas? Y les hace esa propuesta a los corintios: ¿Qué es lo que ustedes tienen que anunciar al mundo? Porque luego Jesucristo nos dice que tenemos que ser sal y luz del mundo. ¿Qué es ser sal y luz? ¿Qué es eso? ¿Cuál es el contenido de esa sal o de esa luz? Bueno ya se los dijo San Pablo, no hay más secreto.

Ahora hay teología e ideologías y hay grandes obras y grandes ponencias y grandes conferencistas y hay clases magistrales donde se habla del contenido de la fe. ¿Lo vamos a hacer simple?

Nuestro contenido de la fe no es algo sino Alguien. Ese es nuestro contenido, esa es la fuerza del católico, esa es la certeza del católico, esa es la intensidad de su fuerza en la predicación o en el testimonio.

Nosotros creemos en Alguien no en algo. Y ese Alguien está vivo y lo cómo y ahí yo veo el gran poder de Dios. El baja a mi corazón y se hace íntimo, vive dentro de mí.

Dios nos conceda entonces ser sal y luz, porque Cristo es la sal y la luz del mundo.

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