Sermon sobre la Humildad – P. Luis Fornero – Audio y para leer

Evangelio según San Lucas 14, 1, 7-14

Sobre la humildad

Vamos a meditar hoy la virtud de la humildad, de la cual se ha dicho que es el fundamento de toda vida cristiana, o sea, no se puede construir una vida cristiana medianamente aceptable sin la búsqueda de esta virtud.

La virtud de la humildad es aquella que modera estos deseos de preciarse uno más de lo que es y nos arrastra a la soberbia, que es contraria a la humildad, a una mentira. La mentira que uno se hace a sí mismo y después se la quiere hacer creer a los demás, de que uno es algo que en realidad no es.

Así aparece la soberbia instantáneamente que empieza a crecer en el corazón humano y hace como una doble realidad. Hay una cosa que se oculta, que podría ser llamado lo negativo y una cosa que se manifiesta que termina siendo una cáscara. una cáscara de bondad, una cáscara de virtud, una cáscara de fe,  una cáscara de sonrisas, de buen gesto y por dentro como bien Jesús lo manifiesta puede haber mucha cosa fea.

La humildad va a buscar la verdad, por tanto, lo que yo soy realmente, entonces vamos a describir un poquito primero la palabra, que da una pista muy importante para saber lo que es la humildad.

La palabra humildad

La palabra humildad viene de la palabra humus = tierra, de esa realidad que esta manifestada en el Génesis, cuando Dios creó al hombre dice que lo tomó de la tierra o del del barro y ese es nuestro origen. Nuestro origen es bastante bajo, somos un poco de tierra, está bien con un hálito de vida, Dios soplo en su nariz un hálito de vida al alma inmortal, pero nuestro origen real tal como describe el libro Santo es la tierra y no sólo indica el principio en la cuestión de la tierra, sino que indica el final terreno también. Nosotros volveremos a la tierra, de acuerdo al texto mismo del Génesis donde el mismo Dios le dice al hombre has sido tomado de la tierra, a la tierra volverás. Esa palabra que se nos dice en el día de miércoles ceniza, recuerden que se nos echa un poco de ceniza sobre la cabeza, se nos hace una crucecita en la frente con ceniza y se nos dice “recuerda que eres polvo y al polvo volverás”. Eso está en la liturgia y se nos dice a la cara recuerda de dónde provienes y recuerda a donde terminaras.

Aquí podríamos agregar nosotros que es lo que queda en el medio de dos cuestiones tan humildes, tan humus, tan tierra al  principio y tan tierra al final. Bueno en el medio queda la soberbia a veces. ¡Porque yo, soy fulano de tal, soy González González! viste que te dicen doble apellido a veces. Bueno el González González terminará como todo hijo de vecino, por más nombre que se ponga.

Es eso, somos eso. ¡Porque nuestra carrera, el sacerdote que celebraba la misa! ¿Y dónde termina? todo ha comenzaba así y todo terminara allí, desde el punto de vista terreno.

Esta realidad entonces de la humildad en cuanto a la etimología de la palabra nos dice con muchísima claridad la cuestión de nuestro origen y de nuestro final.

La humildad en las sagradas escrituras

En las sagradas escrituras se habla de la humildad con varios términos. En el antiguo testamento al humilde se le llama el pobre. En la sagrada escritura no solamente se refiere a la pobreza o la cuestión económica o estado financiero, ser pobre en plata o de cosas, sino que el verdadero pobre, los pobres del señor, son aquellos que se humillan ante la voluntad de Dios.

Así es distinta la valoración de la palabra pobre en el ámbito moderno como aquel que no tiene plata y rico es aquel que tiene plata. En la sagrada escritura esto está un poco más claro, el pobre es el humilde y el rico es el soberbio. Es verdad que la cuestión económica nos puede acompañar, es más propio del rico levantar la cabeza y creerse porque ha hecho viajes, por ejemplo. Y esta bien, es lindo salir a conocer, si tiene la posibilidad viajar, pero es frecuente encontrar como que uno se para arriba del escaloncito. ¡No, porque yo estuve en la Universidad de…!

Cuando uno tiene algo sea material o ha hecho esfuerzos y se manifiesta a los otros en esas cosas, es frecuente encontrar toques de soberbia. ¿Cuantos de nosotros nos hemos sentido más que otros por haber estudiado algo más?, por tener algo más material o por ser más linda, por ejemplo a las mujeres se les da porque tienen mejor pelo, ¡mira las mechas que tiene esa!

Hay hombres que se enorgullecen y se plantan sobre sí mismo, ¡no porque mi familia, la que construí yo! Bueno paremos un poquito, por ahí la familia que tenes vos es por la paciencia de tu mujer y nada más, ¿no? Discúlpenme los hombres en este momento pero a veces por ciertos logros tanto materiales como así familiares o personales nos creemos más que los demás y no somos pobres, entonces en eso somos ricos desde el punto de vista espiritual, nos creemos abastecidos de todo.

Esta idea de la pobreza y la riqueza se usa mucho en el Evangelio, Jesucristo habla de esto, dice que la predicación de el viene a ser dada a los pobres y entre lo que escuchaban su palabra había también algunos que no eran pobres materiales, pero eran humildes, es decir tenían un deseo de aceptar la palabra de Dios. El humilde por tanto es el pobre o el pobre es el humilde.

Podemos encontrarnos así que hay ricos que son pobres y pobres que son ricos. Según los niveles de soberbia y de humildad que hay en el corazón de cada uno, esa es la medida de la pobreza o la riqueza, cuanto más humilde seas, más ricos sos y cuanto más soberbio seas más pobre sos.

Las obras y la humildad

Dice aquí en el libro del eclesiástico: hijo mío realiza tus obras con modestia. Esto Jesús lo habla claramente, dice que cuando ores al señor no andes gritando delante de todos, tocando la campañita de que estás rezando, cuando ores, vete a tu cuarto, ciérrate y habla a tu padre que ve en lo secreto y tu padre que está lo secreto te recompensará. Cuando hagas penitencia, cuando ayunes, no te despeines, no andes para que todos vean que ayunas, no, cuando ayunes, perfuma tu cabeza, lava tu cara, para que tu ayuno sea conocido solamente por Dios y ese Dios que ve en lo secreto de tu corazón, te recompensará y así sucesivamente.

La obra buena tiene que ser hecha con modestia, no digo ocultarlo y andar como enfermo de que nadie sepa lo bueno yo soy, pero que el objetivo no sea que los demás me vean, porque si el objetivo es que me vean ya tienes tu recompensa, lo dice Jesús hoy en el Evangelio y nosotros aspiramos a una recompensa eterna, no a una recompensa terrenal.

Cuando más grande seas, más humilde debes ser y así obtendrás el favor del señor. en algunos momentos nosotros hemos encontrado que pareciera que Dios no nos escucha, a mí me ha pasado, así que muy humilde no debo ser. ¡Vos le rezas, le pedís a Dios y no, esta sordo! bueno la puerta para abrir la voluntad de Dios: ¿a quién escucha Dios? Dios escucha al humilde y aquí lo dice, cuanto más grande seas más humilde debes ser y así obtendrás el favor del señor.

¿Cómo puedo yo llegar a tocar el corazón de Dios? ¿De qué manera Dios puede como bajarse hasta mí, si yo soy un pobre desgraciado? Bueno, por eso mismo, aceptar que somos necesitados, aceptar de Dios que lo necesitamos, que acudimos a él, hacerlo con frecuencia, con insistencia, con gran caridad, con respecto.

La humildad es como la llave que abre las grandes bendiciones. Dios se vuelca sobre el humilde y desprecia al soberbio. Dice aquí el libro eclesiásticos: porque  el poder del señor es grande y él es glorificado por los humildes. ¿Qué significa esto? ¿Quién da gloria Dios, quien le da a Dios lo que se le debe, que es la adoración? los humilde, nadie más.

No el humilde de plata, vuelvo a decir, porque está bastante metido esto de que el pobre se va a ir al cielo y el rico se va a ir al infierno, yo ya lo he dicho mil veces esto. Entonces aparece esto de que la Iglesia de los pobres. Bueno si, y de que pobres, porque hay cada pobre, discúlpenme por ahí los pobres de acá de la zona. ¡Hay pobres con una soberbia, una envidia! el pobre económico en eso tiene grandes defectos, los mismo defectos que el rico, fíjense que cosa extraña.

Dice aquí en el Evangelio: habla del sitio, en qué lugar uno se ubica, como se presentan ante los demás. Hay una pretensión de ubicarse en los primeros puestos, en los primeros lugares y eso puestos el padre ya lo tiene decidido para quienes son.

Nosotros no tenemos que andar poniéndonos en este lugar o en aquel y es propio del humilde, ubicarse en los últimos lugares, más allá de la capacidad que tengamos y más allá de todo el esfuerzo que hemos hecho la vida. Hay entonces una fuerza del humilde de ser valorado en su medida, sin pretender nada.

La humildad aplicada a la oracion

La oración ferviente, la oración que nos pone en comunicación real con Dios y que llena el corazón de paz, es la oración humilde. Es la oración que elevándose al señor, saliendo de nuestro corazón humilde se ubica en el propio lugar. Por eso el humilde no exige nada a Dios. “si tú quieres”, está en el Evangelio, es hermoso, cuando viene un ciego y le dice: “si tú quieres puedes sanarme”.

Estos enfermos cuando se acercaban a Jesús se lo pedían, “si tú quieres”, así debiera ser nuestra oración. Como sentirse totalmente inmerecedor, no merezco que tú me bendigas, no merezco que me escuches, no merezco decirte papá, a Dios, no merezco ser hijo tuyo, pero lo soy, por tu gracia. No merezco que me des este gusto o cumplas mi voluntad pero te lo pido, si tú lo quieres.

Ubicarnos en una oración humilde puede llegar a ser de gran gozo interior. La oración del humilde, lo satisface al mismo hombre, a la misma mujer.

La humildad en las relaciones

Otro aspecto de la humildad que podemos señalar es aquella relación que tenemos con los hermanos. Hablamos mucho de la necesidad de unidad, en la familia, de comprensión en la familia y saben que todo eso tiene como fundamento la virtud de la humildad. ¿Cómo le puede ir a una mujer o a un hombre que en relación con su pareja cree siempre tener la razón? a la larga ¿saben lo que sucede? la otra persona dice, no hablo más, para que voy hablar, para qué le voy a decir, siempre tiene razón, nunca deja lugar al diálogo abierto donde uno puede reconocer virtudes y defectos.

La persona que reconoce sinceramente que tiene cosas que cambiar, que tiene cosas malas en su corazón, hace abrir el corazón del otro, se percibe de manera inmediata, la otra persona empieza a ver que el otro tiene como una docilidad interior para el diálogo, para la puesta de acuerdo, para poder volver a tratar el mismo tema, de alcanzar fines comunes.

Acordar, quiere decir poner corazones cercanos, acordar es poner los corazones juntos, eso significa acordar. El acuerdo es un encuentro de corazones y donde hay soberbia es muy difícil o es imposible que haya un acuerdo, porque para ponerme de acuerdo con el otro ¿que lo que tengo que hacer? Tengo que aflojar mis ansias, mis deseos, mis convicciones, mis ideas. Si no hay humildad en el ámbito de la familia, del matrimonio, que difícil que es vivir en unidad. Cada uno vive su mundo.

La humildad y la aceptación de la realidad concreta

Le dije entonces la oración humilde, la puesta en relación con los demás de manera humilde y tercera cosa que quiero decirles respecto a la aplicación de la humildad es que la realidad concreta debe ser aceptada.

El humilde acepta la realidad tal cual es. Por ejemplo, está lloviendo, ¿se han enojado cuando llueve? ¡Pero mira que calor que hace!, ¡pero que frío!. Estas frases nos salen sola, pero esa queja de las cosas que suceden y como suceden, se puede transformar como en una protesta contra el que manda o aquel que que dispone el orden aun del clima y del pronóstico. Esto lo doy como un ejemplo de aceptación de las cosas tal cual son.

Me ponen un vecinos en la casa de al lado, se va a un vecino y viene otro, alquilaron otros, y uno mira al vecino y dice, tuvo que venir este barbudo, ¿y cuál es el problema con el barbudo? No, pasa que me miró mal.

O mi hermana o mi hermano se ponen de novio y trae un novio o una novia que no me agrada y parece que van para el casamiento ¡y es una tarada la novia de mi hermano!

Las cosas que suceden en el corazón del soberbio, están como tan desvinculada de la providencia divina, suceden porque suceden, pero la desvincula de la providencia, pareciera que Dios no tiene nada que ver, ni con el novio de mi hermana, ni con el vecino nuevo, ni si llueve o no llueve, Dios no tiene nada que ver con esas cosas que suceden.

El humilde acepta las cosas como son y en la humildad es capaz de agachar la cabeza ante la realidad concreta.

por ejemplo, el deseo de cambio, que es un eslogan ahora, vamos a cambiar, vamos a cambiar,  ¿en serio? no lo sé, lo que sucede es que no aceptamos las cosas como son, entonces siempre queremos estar cambiando, lo dije a esto para que no me lo apliquen directamente la política, no es mi objetivo ponerme a favor ni en contra de nadie, sino decir solamente que el espíritu de cambio tiene que surgir de una aceptación de la realidad concreta y sino hay aceptación de la realidad concreta es una fantasía.

Así nosotros podemos dar otros ejemplos. La rebeldía que tiene la mujer con el pelo, no sé porque tienen una guerra tan grande con el pelo. El hombre tiene 50 y ocho años, entonces ¡no, pero el tiene 32, soy joven espiritualmente! entonces se agrega pelo en la pelada, hace footing y cae muerto en una cancha de fútbol cinco. Señor, ya es un hombre grande, acepte la realidad, salga a caminar, cuide su salud, hágase un chequeo habitual, haga algún deporte acomodado a su propia edad, a su propio estado de cardíaco, no juegue a ser el nene.

Señora no juegue a ser la nenita de 18-19 años ¿para qué? ¿Qué sentido tiene? además uno hace el ridículo. Señora grande vestida como niña de 18-19 que parecen que están como constantemente buscando vencer o romper la realidad concreta y después evidentemente vienen las consecuencias, y esto es muy triste porque el que va contra la realidad a la larga o a la corta se choca contra la realidad concreta y se lastima.

La actitud humilde del hombre cristiano debe surgir entonces de una percepción clara de su principio y su final.

tiene que acomodar su propia estima a la realidad concreta, no tiene que ir más allá de aquello que es y no tiene que creerse más que nadie, ni menos tampoco, pero no hay que creerse más que nadie.

Jesucristo ejemplo de humildad

Tenemos un ejemplo entonces, ¿cuál será el ejemplo de humildad? lo dice San Pablo: él se humillo y tomando condición de esclavo, se humillo hasta morir en la cruz. La humillación de Cristo es un gran ejemplo. Imagínense a Jesús siendo Dios, él, antes de que existiera el mundo entero, empezó a crear las estrellas, el agua la creo, no es que estaba en un lugar y la puso con el mar. No, creo el agua, creó la tierra, creó el aire, creó los animales y nos creó a nosotros mismos. Ese creador, en un momento nace en una grutita de Belén y se hizo pequeñito y así nosotros vemos en nuestro buen Jesús el ejemplo de humildad. no solamente allí en el principio su vida terrena sino también en final de su vida terrena. El termina su vida terrena muriendo en la Cruz, diciendo soy gusano y no hombre, el ejemplo de Cristo en toda su vida es un gran grito de humildad, de pequeñez. El mismo lo dijo: sólo los pequeños entran al reino de los cielos. ¿De qué manera nosotros aceptamos las cosas como son? ¿De qué manera nos relacionamos con los demás? y ¿de qué manera hablamos con Dios?

La virtud de la humildad es el fundamento de la vida cristiana y en el día de hoy se nos pide de acuerdo a la liturgia que meditemos sobre esto.

Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así obtendrán alivio.

El alivio del corazón proviene también de esta gran virtud de la humildad. En estos tiempos hay soberbias ocultas, le voy a dar por lo menos una.

Las soberbias ocultas

¿Quién ha escuchado por ahí? yo soy un humilde padre, pero la iglesia debiera cambiar algunas cosas. ¿Que por ejemplo? ¡No, esto del matrimonio! o ¡esto de este mandamiento! o ¡no, la iglesia está equivocada en esto!. Pero, ¿quién es usted, dígame por favor, quienes es usted para andar cambiando cosas del Evangelio o la doctrina católica? ¿De dónde proviene esa soberbia?

Tremenda soberbia es por tanto andar legislando en contra de la iglesia o andar diciendo que la Iglesia debe hacer esto o aquello.

Otra soberbia que aparece también de manera muy frecuente y que es muy común. Se dice yo tengo mi religión a mi manera ¿lo han escuchado?, es bastante frecuente. Tengo mi religión a mi manera, o sea que vos sos el Dios de tu religión, porque si vos tenes tu religión a tu manera no hay que obedecerle a Dios sino que te haces un Dios a tu manera y a ese Dios que te hiciste a tu manera, a ese si le haces caso, que viene a ser vos mismo, es decir vos te haces caso a vos mismo, eso es la región a tu manera.

¡Bueno vamos a hablar en serio!, la religión es una forma de aceptación de la voluntad de Dios, lo que Dios manda, eso el hombre debe obedecerlo en esta religión o en aquella otra, pero nosotros somos católicos y aceptamos lo que Dios no dice por medio de Iglesia. El que tiene su religión a su manera en realidad ya se está haciendo caso asimismo, o es como un engaño.

Dios entonces nos pide que seamos de una manera determinada y nosotros tenemos que obedecerle a él.

La humildad no es un gesto o una forma externa

La humildad no es un gesto, no es una forma de poner la carita. Cuando comulgamos yo puedo venir poniendo las manitos juntas, los ojitos para arriba, entornar la cara como diciendo. Que pequeño que soy y eso no es humildad, eso es una manifestación externa que puede estar bien, si es sincera, pero la humildad verdadera está en el corazón, está en el alma cuando la inteligencia ha aceptado el misterio, aunque no entienda. Cuando la voluntad ha aceptado otra voluntad superior a la cual se sujeta, cuando el cuerpo obedece al alma, esas son las verdaderas humildades. Cuando en mi decisión yo no me siento autorizado absolutamente a decidir y tomo consejo y pregunto qué piensa la Iglesia o que dice el catecismo, esa es la verdadera humildad, las caras y los gestos pueden ayudar un poquito.

Por ejemplo, dice: ¡que humilde que es el padre! mire no sabe usted nada de eso, no sabe. ¡No, porque anda de alpargatas! ¿Qué tiene que ver la alpargata con la humildad? Me lo han dicho a mí, usted es muy humilde porque anda de alpargatas. ¿Y si fuese todo una apariencia? ¿Si fuese todo un juego de humildad? no hay que juzgar por lo externo.

La humildad y el sufrimiento

Dios entonces nos conceda ser humildes, y la verdadera humildad se prueba en la agonía. Es decir, lo más parecido a la agonía es el sufrimiento que se va dando ante las pruebas y allí el hombre dice, está bien, acepto y así un rosario de aceptaciones a lo largo de toda la vida, acepto, acepto. Hasta que en un último momento uno dice acepto tu voluntad, acepto terminar esta vida, como lo ha hecho Cristo. Cristo en un momento dice, padre en tus manos encomiendo mi espíritu y expiró dice el Evangelio.

La aceptación de las cosas tal cual son es la expresión más hermosa de humildad.

Esto entonces, que nos sirva para darle fundamento firme a nuestra vida cristiana. O si tenemos de todo, bueno, en el ámbito espiritual, físico, lo que sea, bueno de él son las cosas buenas y nosotros somos como lo dice San Pablo unos pobres recipientes de barro que llevamos nuestro tesoro sí, pero somos de barro.

Dios nos conceda ser un poquito más humildes y nos de la gracia de contemplarlo a él.

Lo leyeron en la segunda lectura, este pedazo de barro en un momento quiere ir al cielo, fíjense que hermoso que es, quiere ver a Dios. Yo con mis ojos de barro un día quiero ver a Dios y lo deseo fervientemente. Ustedes tienen que desear ese objetivo alto que Dios nos ha puesto, que supera infinitamente lo que somos.

Por su gracia llegaremos a contemplar su rostro, vamos a algo grande, pero si vamos a algo grande, hay un camino que es la humildad, por eso dice, el que se humilla será ensalzado.

¿Cuál es el punto máximo de la gloria? Dios mismo. Bueno hay que humillarse de tal manera para Dios nos lleve a la gloria. que en este camino de humildad nos consuele el señor y nos de su paz

Homilia sobre la humildad – Capilla San Cayetano – Lujan – Argentina – Por Presbitero Luis G. Fornero

7 comments

  1. hermoso quiero o mejor si se puede mas lecturas,quisiera saber sobre los ayunos como hacerlos,Agradecida por tan hermoso leccion,Bendiciones para todos ustedes

  2. este mensaje lleno de Gracias me orienta, pense que yo era humilde,pero me falta un monton agradecida por traerlo este primer dia del año, voy hacer lo imposible por llenar mi vida de humilda

  3. q leccion tan maravillosa, quiero tener un corazon humilde y paciente como el de jesus.
    y cambiar todo lo malo que hay en mi. gracias , gracias , gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *