Sobre el purgatorio 1- ¿Que es el purgatorio?

QUE ES ES EL PURGATORIO

Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.

La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados. (Catecismo 1030/1031)

He escuchado entre católicos decir ¿será verdad? ¿Existirá el purgatorio?, pero “si Dios es todo misericordia, si creemos vamos todos al cielo” y tantas cosas más similares a estas.

Entiendo que se dicen todas estas cosas por gran ignorancia.Al católico le cuesta mucho estudiar su fe.

Estamos obligados a estudiar nuestra fe ¿si no la estudiamos como progresaremos en ella? ¿Si no progresamos en nuestra fe como alcanzaremos la salvación?

Es muy comun que un católico conozca al detalle todos los acontecimientos de la vida mundana como la política, los deportes, el espectáculo y tambien la ciencia, etc., lo cual no está mal, pero antes tiene la obligación de conocer su fe para progresar en ella si es que realmente cree en la vida eterna y quiere alcanzarla.

Entonces en primer lugar deberíamos preguntarnos cada día ¿Que estoy haciendo por mi salvación, para alcanzar la vida eterna?

Es verdad que Dios es infinitamente misericordioso, pero a su vez es infinitamente justo.

Santo Tomas: Sucede que algunos mueren sin haber podido satisfacer totalmente la penitencia debida por sus pecados, de los que ya se han arrepentido.

No es congruente con la divina justicia que no satisfagan [. . .]. Así, pues, padecen esta pena después de la muerte, pero no en el infierno, en el cual padecen los hombres por sus pecados mortales, ya que sus pecados mortales han sido perdonados por la penitencia [. . . J.

Es necesario, pues, admitir que existen penas temporales y purgatorias después de esta vida y antes del juicio final. (SANTO TOMÁS, De rationibus fidel, n. 101 0).

LA EXISTENCIA DEL PURGATORIO ES DOGMA DE FE

Un dogma de fe es una verdad revelada y absoluta, el católico está obligado a creer estas revelaciones y si no las creyera se encuentra fuera de la Iglesia Católica, en tal caso deberá poner todo su esfuerzo, dedicación y los medios para creerlo. (Catecismo 88)

El dogma: Las almas de los justos que en el instante de la muerte están gravadas por pecados veniales o por penas temporales debidas por el pecado van al purgatorio (de fe).

El purgatorio (= lugar de purificación) es un lugar y estado donde se sufren temporalmente castigos expiatorios.

Si alguien dijere que después de recibida la gracia de la justificación de tal manera se le perdona la culpa y se le borra la pena eterna a cualquier pecador arrepentido, que no queda pena temporal que haya de pagarse en este mundo, o en el otro en el purgatorio antes de que pueda abrirse la entrada en el reino de los cielos, sea anatema. (CONC. DE TRENTO, Denz Sch. DS 1 DS 580).

CULPA Y PENA

En todo pecado hay una culpa que hace merecer al pecador dos penas, la pena eterna (en caso de pecado grave) y la pena temporal (tanto en pecados graves como veniales).

La culpa es la mancha que deja el pecado en el alma y la pena es el castigo que se merece por este pecado.

La pena eterna nos priva de la comunicación con Dios, nos hace incapaces de la vida eterna y merecedores del infierno.

Tanto la culpa como la pena eterna son perdonadas en el sacramento de la confesión. Por medio de este sacramento se reestablece la comunicación con Dios y volvemos a ser merecedores de la vida eterna, nos encontramos en gracia santificante. (Catecismo 1472/1473)

La pena temporal: es el castigo temporal por haber cometido el pecado. Es como decir cometí un delito, soy culpable y por este delito me corresponde la pena de tanto tiempo en prisión, o prisión en suspenso o trabajo comunitario de acuerdo a la gravedad del delito.

Cada pecado tiene una pena o castigo en tiempo que debe ser pagado en la tierra, si no se alcanzase a pagarlo en la tierra, se termina de pagar en el purgatorio.

En el purgatorio se terminan de pagar las penas temporales por nuestros pecados que no pudieron pagarse en vida en la tierra.

Las penas temporales en la tierra se pagan por medio de:

  • La penitencia que nos da el sacerdote luego de la confesión y nuestra de vida de oración ofrecida como penitencia.
  • Las indulgencias
  • El ofrecimiento de los sufrimientos y pruebas
  • Las obras de misericordia y caridad

En el purgatorio las penas temporales se saldan completando el tiempo que no se alcanzó a pagar en la vida terrena.

Las almas del purgatorio tienen una sola forma de acortar el tiempo de sus penas en el purgatorio: con nuestras oraciones y el ofrecimiento de misas por sus almas.

Santa Teresa de Jesus: esforcémonos por hacer penitencia en esta vida. ¡Qué dulce será la muerte de quien de todos sus pecados la tiene hecha, y no ha de ir al Purgatorio! (SANTA TERESA, Camino de perfección,40,9).

Santa Catalina de Génova nos da un relato detallado, que le fue revelado místicamente por el mismo Jesús, sobre el purgatorio y es lo que compartiremos a continuación.

 

SANTA CATALINA DE GENOVA

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Santa Catalina vivió entre 1447 y 1510. A los trece años Catalina intenta ingresar en el Monasterio de Santa María de las Gracias, de Génova, pero no es recibida.

Pocos años después, los Fieschi, sus padres que eran de familia noble, obligan a Catalina a casarse con el noble gibelino Giuliano Adorno. A sus dieciséis años inicia así su vida conyugal con un hombre libertino y dilapidador. Los cinco primeros años son para ella muy dolorosos, pero cuando tiene veintiuno de edad, por la insistencia de la familia o quizá por ganarse al marido, va entrando en la frivolidad de aquella vida licenciosa.

Ella misma dice de sí: «Para consolarse de su dura vida, se sumergió en los placeres del mundo, hasta el punto que en poco tiempo se vio tan abrumada de pecados e ingratitudes, que se veía sin remedio, sin esperanza de poder salir nunca de su estado. Y a tanto llegó que no solamente se gozaba en el pecado, sino que de él se vanagloriaba. Todo su gusto y amor, todo su afecto y gozo no estaban sino en las cosas terrenas, y las cosas espirituales le resultaban sumamente amargas, pues tenía cambiado el gusto del cielo a la tierra» (Diálogo I, 6).

El 20 de marzo de 1473, cuando Catalina llevaba ya diez años de casada y tenía veintiséis de edad, la gracia de Dios cambia por completo su corazón, liberándola de todas las cadenas invisibles que la esclavizaban al mundo. En ese día, visita a su hermana Limbania en el monasterio, y le hace confidencia de sus penas e inquietudes. Aquélla le invita a confesarse con el capellán de la comunidad, y Catalina, de mala gana, obedece la sugerencia… Apenas arrodillada para confesar sus pecados, un rayo del amor divino atraviesa su corazón, mostrándole el horror de sus pecados.

Cuatro años de vida purgativa sufre Catalina, haciendo penitencia de sus pecados con severísimas austeridades y largas oraciones. Pero aún entonces, como cuenta su biógrafo, el Señor la consuela, sobre todo en la oración, como en aquella ocasión en que «se sintió atraída a inclinarse sobre el pecho de su amoroso Señor, y alcanzó a ver un camino más suave, que descubría innumerables secretos de un amor que, con frecuentes éxtasis, la consumaba toda.

Después fue atraída al costado del Crucificado, y allí le fue mostrado el sagrado Corazón de Jesús, que parecía todo él de fuego. Y finalmente fue acercada a la dulcísima y suave boca de su Señor, y allí le fue dado un beso que la sumergió entera en aquella dulce divinidad, donde, perdida de sí misma interior y exteriormente, decía: Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí» (Vita 2).

Entre los años 1477 a 1499 (35 a 52 de su edad), Catalina avanza rápidamente en la vía iluminativa. La comunión eucarística diaria, entonces poco frecuente, es su fuerza y su alegría.

Durante veintitrés años guarda ayuno absoluto, con excepción de un poco de agua con sal, durante el tiempo de Adviento y Cuaresma, manteniendo siempre, sin embargo, una notable vitalidad.

Pasa horas enteras en oración extática, y el fuego interior de su amor por el Señor, según muchos testigos, emana en forma admirable de su cuerpo. Parece vivir Catalina en medio de un incendio (Vita 6, 37,38). Ya de estos años proceden sus experiencias tan profundas del estado de las almas en el purgatorio.

Este inflamado amor a Dios es el que impulsa a Catalina a trabajar heroicamente al servicio de los pobres, y sobre todo de los enfermos.

Su mismo marido, Giuliano Adorno, aceptando vivir con ella castamente, se hace terciario franciscano, y ayuda a Catalina en el cuidado de los enfermos hasta su muerte (1497).

Catalina, en el hospital de Pammatone, se entrega al servicio de los enfermos en los modos más humildes y abnegados, venciendo con su dulzura la rebeldía o la amargura de los más desgraciados. De ese hospital es directora algunos años (1490-1496).

A partir de 1499, en plena vía unitiva, se multiplican en Catalina los fenómenos místicos, así como los dolores insoportables de una enfermedad que parece de origen sobrenatural.

Muere, consumada en el amor de Dios, el 15 de setiembre de 1510, a los sesenta y tres años de edad, y su cuerpo permanece hasta hoy incorrupto.

Es canonizada por Clemente XII en 1737. Y en 1944 Pío XII la constituye patrona secundaria de los hospitales de Italia.

En las próximas entregas exploraremos el tratado del purgatorio de Santa Catalina de Génova.

La enseñanza de Santa Catalina sobre el purgatorio parte de una experiencia mística verdaderamente personal. Dios le hizo padecer y entender las penas de las almas que están el purgatorio con una extraordinaria clarividencia.

4 comments

    • Por dogma en sentido estricto entendemos una verdad directamente (formalmente) revelada por Dios y propuesta como tal por la Iglesia para ser creída por los fieles.

      El concepto de dogma comprende, por tanto, estos dos elementos:

      a. La inmediata revelación por parte de Dios. La verdad en cuestión tiene que haber sido revelada inmediatamente por Dios, bien sea expresamente o implícitamente, y debe hallarse contenida, por tanto, en las fuentes de la revelación; en la Sagrada Escritura o en la tradición.

      b. Que haya sido propuesta por el magisterio eclesiástico. Tal proposición no solamente incluye la notificación de una doctrina de fe, sino al mismo tiempo la obligación de creer esa verdad propuesta. Esto puede hacerlo la Iglesia, bien de forma extraordinaria por una solemne definición del Papa o de un concilio universal o por el magisterio ordinario y universal de toda la Iglesia
      La enseñanza de la Iglesia se encuentra en el catecismo.

      Una verdad puede ser también propuesta como dogma aun cuando sólo se contenga mediata o virtualmente en las fuentes de la revelación, es decir, cuando pueda ser deducida de una verdad revelada con ayuda de otra verdad de razón natural

      El dogma en sentido propio es objeto de fe divina por proceder de una revelación divina, y es objeto de fe católica por ser propuesto por el magisterio infalible de la Iglesia. Cuando un bautizado niega o pone en duda deliberadamente un verdadero dogma, cae en pecado de herejía (CIC 1325, § 2) e incurre ipso facto en excomunión (CIC 2314, § 1).

      Los dogmas se dividen:

      a) Por su contenido, en dogmas generales y dogmas especiales. A los primeros pertenecen las verdades fundamentales del cristianismo; a los últimos, las verdades particulares que se contienen en él.

      b) Por su relación con la razón, en dogmas puros y mixtos. Los primeros únicamente los conocemos en virtud de la revelación divina, como, por ejemplo, la Santísima Trinidad (éstos se llaman misterios); los últimos podemos también conocerlos por razón natural, v.g., la existencia de Dios.

      c) Con respecto a la proclamación de la Iglesia, en dogmas formales y materiales. Los primeros han sido propuestos por el magisterio de la Iglesia como verdades reveladas que los fieles deben creer; en los últimos falta la proclamación de la Iglesia y, por tanto, no son dogmas en sentido estricto.

      d) Según su necesidad para salvarse, en dogmas necesarios y no necesarios. Los primeros tienen que ser creídos explícitamente por todos para conseguir la salvación eterna; con respecto a los últimos basta una fe implícita; cf. Hebr 11, 6.

    • José deduzco que no eres Católico, los católicos entendemos las escrituras dentro de la doctrina de la Iglesia y el purgatorio es un Dogma de fe, estos dogmas son propuesto por el magisterio de La Iglesia por lo tanto es obligación para todo católico el creerlo.

      Somos la Iglesia que fundo el mismo Jesucristo, católica y apostólica.

      La enseñanza de la Iglesia se basa en las escritura y en la tradición.

      Y si, somos una Iglesia dogmática, y menos mal que es así, porque esa es la causa de que siga siendo una y no que cada uno interprete como le convenga, para eso está el Magisterio de la Iglesia que es infalible.

      Con todo respeto, si no eres católico está claro que esta información y esta página no es para ti, nuestro objetivo es contribuir a la formación de los católicos, no intentamos convencer a nadie, por eso no es nuestra intención discutir contigo.

      De todas formas te dejo citas de la biblia donde habla del purgatorio, más que para ti, para algún católico desprevenido que pueda andar por ahí:

      (Judas Macabeo) mandó hacer una colecta en las filas, recogiendo hasta dos mil dracmas, que envió a Jerusalén para ofrecer sacrificios por los pecados [. . .] Obra santa y piadosa es orar por los muertos. Por eso hizo que fuesen expiados los difuntos: para que fuesen absueltos de los pecados. 2 Macabeo 12,43-46.

      En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo. Mateo 5,26

      Con las riquezas injustas haceos amigos para que, cuando éstas falten, os reciban en los eternos tabernáculos. Lucas 16,9.

      Y sucederá que en toda la tierra serán exterminados los dos tercios, y perecerán, pero será preservado un tercio. Yo pondré al fuego este tercio, y lo fundiré como se funde la plata, y lo acrisolaré como se acrisola el oro. Zacarías 13,9

      Y luego enseguida vendrá a su templo el Señor, a quien buscáis, y el Ángel de la alianza que deseáis. He aquí que llega dice Yahvé de los ejércitos, y ¿quién podrá soportar el día de su venida? ¿Quién podrá mantenerse firme cuando aparezca? Porque será como fuego de fundidor y como lejía de batanero, y se pondrá a fundir y a depurar la plata y a purificar a los hijos de Levi, y los acrisolará como al oro y a la plata…) Malaquías 3, 1-3

      Y serán encerrados presos en la mazmorra, encarcelados en la prisión, y después de muchos días serán visitados. Isaías 24,22

      Habré de soportar la ira de Yahvé, porque pequé contra El, hasta que juzgue mi causa y me haga justicia. Miqueas 7,9

      Saca mi alma de la cárcel para que pueda alabar tu nombre. Mc rodearán los justos en corona cuando te hayas mostrado propicio hacia mí. Salmo 141,8

      Si la obra es consumida, se perderá. Sin embargo, su autor se salvará, como quien se libra del fuego. 1 Corintios 3, 15

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