Tomar en serio la Fe Cristiana 2 – En audio y para leer

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Por Fray Nelson Medina

Segundo Indicador: la necesidad de conectar lo que estoy viviendo con mi fe

Hay expresiones que muchos de nosotros utilizamos y realmente las tomamos en serio, cuando decimos, “nos vemos la semana que viene si Dios quiere”. Quiere decir que el Señor permanece como una referencia, una referencia que yo no quiero perder, una referencia que es clave en mi vida.

La frecuente invocación del nombre de Dios es una señal de una fe cristiana tomada en serio, por el contrario la ausencia del nombre de Dios, no tanto en las palabras sino sobre todo en los pensamientos es un indicador que habla de una fe bastante superficial.

Dios en todos mis proyectos

Entonces la fe en serio implica que yo quiero que Dios este en mis proyectos, yo quiero que Dios este en lo bueno y en lo malo que a mí me suceda.

Por ejemplo, voy a empezar un negocio pero yo quiero que sea según el querer de Dios.

Esto es tan natural para la fe cristiana que resulta incomprensible, desde el punto de vista del amor cristiano, que alguien se meta en una aventura como en un negocio grande sin nunca presentarle ese negocio a Dios. Presentárselo a él, pedirle “dame indicación en mi conciencia, dame señales de que esto te agrada, de que esto es a gusto tuyo”.

Créanme que la falta de hacer ese ejercicio, es terrible. Porque lo más dramático es que las personas que menos invocan a Dios cuando toman sus decisiones son las mismas personas que después más culpabilizan a Dios al vivir las consecuencias de sus decisiones.

Nunca llamaron a Dios para empezar un negocio, pero cuando los estafan en un negocio, comienzan a preguntarse: ¿Por qué Dios permite esto? ¿Qué hice? ¡Yo no soy una mala persona!

¿Porque Dios? Ahora Dios es el culpable, pero nunca llamaste a Dios para eso.

Dios en el matrimonio

En los matrimonios sucede lo mismo.

Es inconcebible desde el punto de vista cristiano que una persona se entregue a otra persona, porque eso es lo que significa sexo, significa entregarse a otra persona y que Dios no entre ahí en ninguna parte.

No puede haber entrega corporal, que es la entrega de la integridad personal, más profunda que la entrega sexual y que una persona esté diciendo tomo lo que es mi ser y se lo entrego a este hombre o esta mujer y que Dios no entre ahí por ninguna parte, solo puedo exclamar entonces: ¿Quién es Dios para ti?

O sea si para una decisión como esa no entra Dios. Si para disponer de ti, lo más tuyo que tú tienes, tu cuerpo, tu corazón (esto es lo que significa intimidad), resulta sumamente extraño que una persona quiera realizar una entrega de esa y no aparezca Dios por ninguna parte.

¿Dónde entra Dios ahí? Repuesta: ¡No se me ocurrió, la verdad hablando en serio no se me paso por la cabeza! ¡Simplemente me pareció, este hombre está muy deseable, esta mujer esta buenísima, eso fue lo único que yo pensé y me lance!

Pues eso es lo mismo que decir: yo iba por el mercado y vi que estaban ofreciendo unos relojes y dije, este es el que a mí me gusta, lo tome y salí del mercado. ¿Y lo de pagar? ¿Cómo, había que pagar? Así obramos nosotros.

Dios aparece en mis decisiones siempre como Señor

¿Qué quiere decir que Dios aparece como Señor? Quiere decir que estoy dispuesto a cambiar la ruta, es decir yo no le estoy reportando a Dios, no le estoy informando simplemente, le estoy diciendo ¿tú qué opinas?, le estoy diciendo muéstrame el camino, le estoy diciendo se lámpara para mis pasos, eso es tomar la fe cristiana en serio.

Ahí estoy tomando la fe cristiana en serio, si hago esa clase de preguntas.

Si no hago esa clase de pregunta seguramente la fe cristiana no está todavía en ese nivel de seriedad y por supuesto la gente que no ha llegado todavía a ese nivel de fe cristiana no va a entender lo que otra persona diga

Por ejemplo y ya que mencionamos el caso de las relaciones sexuales, imaginémonos una pareja donde los dos se gustan mucho, pero mucho, o sea el tema gusto absolutamente aprobado.

Pero resulta que para él o para ella Dios es muy importante y entonces le pregunta ¿señor a ti te gusta esto? ¿A ti te gusta que yo haga esto con este hombre?, en las condiciones que esto implica, que puede haber embarazo, que puede haber aborto, en las condiciones de que el lleva no sé cuántas novias, ella lleva no sé cuántos novios, ¿en estas condiciones? ¿A ti te gusta esto?

Vamos a suponer que ella llega a la conclusión, “yo no me siento tranquila de esa manera, esto no me cuadra”.

Como el solo tiene una fe de esas que son de barniz, le echaron así una pinturita por arriba, entonces el tipo se exaspera, que para eso somos buenos los varones: ¿pero qué te pasa? ¡Tú me gustas, yo te gusto, tú eres la mujer de mi vida, yo soy el hombre de tu vida, por lo menos durante este mes!

Claro lo que sucede es que la chica es más inteligente y ella se da cuenta de lo que dijo brillantemente un cardenal de la Santa Iglesia Católica de apellido Cafarra: “nadie puede entregarse totalmente durante media hora”. Trasládalo, media semana, medio mes o medio año.

Es mentira que yo me entrego enteramente a ti.

¡Durante esta semana soy completamente tuyo! De inmediato surge la pregunta ¿y la otra semana? ¡Seré completamente tuyo la otra semana también! ¿Qué mujer estaría feliz con eso? O ¿Qué hombre?

Entonces date cuenta de los desniveles que esto crea.

 

1 comment

  1. Creo que la mayoría de las veces o casi siempre dejamos a Dios fuera de nuestras decisiones porque realmente no le conocemos y por ello tenemos una fe muy débil o no tenemos nada de fe. Empezar a conocer a Jesus dialogar con el por medio de la oración debe de empezar a dejarnos una sensación de seguridad de que el está conmigo y que como forma parte de mi vida mi fe en El empieza a crecer, aunque caigamos porque como humanos siempre vamos a estar expuestos a caer en el pecado. Pero si creemos que El a pesar de eso no nos da la espalda, nuestra fe en Dios debe de ir creciendo, porque con El todo lo puedo.

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