Tomar en serio la Fe Cristiana 7 – En audio y para leer

 

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Por Fray Nelson Medina

Paso 6: La unción

¿Qué sucede con ese pequeño resto que si se convierten?

Lo que sucede es algo precioso, esas personas descubren que sus metas no están mal, al contrario, el problema es que las metas están demasiado bajas. La solución no es bajar la meta, el cínico baja la meta. El cínico dice yo quería ser un gran empresario ahora soy un empleado cuya única labor es arruinarle la vida a los 8 esclavos que tengo. Eso se llama bajar la meta.

Cuando una persona se convierte sube la meta, no solo quiere ser bueno en lo que hace sino que quiere ser de otra manera. ¿Qué ha descubierto esa persona? La palabra que esto tiene en la biblia es unción y este es el sexto paso.

La unción es el toque de amor divino en sus muchas expresiones, a través de una predicación, de una oración, de una reflexión, de una invocación. Hay personas que son completamente ateas y han tenido experiencia de esto.

Es impresionante lo que nos muestra el capítulo 10 del libro de los hechos de los apóstoles, como hay personas que incluso sin haber llegado a tener una noticia completa de Cristo reciben ese poder del Espíritu.

Unción es sentir que este barro, que la biblia llama con esa imagen tan bonita del Génesis, es tocado por las manos de Dios, es decir Dios me modelo. Dios me modelo, no me abandono. Es sentir de nuevo esas manos. Y esta expresión es muy buena porque si lo pensamos bien, ¿de quién se deja tocar uno? Uno no le gusta que lo toquen. Uno se deja tocar cuando está absolutamente cierto de que es una señal de verdadera amistad, de verdadero amor, de verdadera salud. Si el medico tiene que palparme el estómago yo dejo que toque el estómago porque creo que va a traer saluda mi vida.

Entonces, ¿qué es la conversión? La conversión es volver a sentir las manos que me hicieron, Dios me ha tocado, eso es lo que se llama unción. Y nos enseña Santo Tomas de Aquino que el área del ser humano, el área de la vida que Dios toca, felizmente nada ni nadie la puede tocar nunca. “Solo Dios puede escurrirse hasta lo más profundo del alma”.

La unción es sentir una caricia, pero una caricia que no es en tu cuerpo, es una caricia que está más allá de lo corporal, es una caricia que es mejor que una idea brillante, que un proyecto fascinante, es ese toque, y esta palabra es importante porque el toque es el sentido de la inmediatez, la persona que me saluda desde lejos tal vez me aprecia, pero hay que conmoverse con marcos capítulo 2 cuando aquel leproso le dice a Jesús, “ si quieres puedes limpiarme” y a Jesús no le bastó con decirlo, no le bastó con mirarlo, le dijo: “ quiero”, alargo la mano y lo toco. Hay que sentir esa mano.

Cuando se siente esa unción, nuestro Señor Jesucristo llama a ese toque “el toque del dedo de Dios”, uno de los nombres que le da Jesús al Espíritu Santo es el dedo de Dios. Porque es la manera como Dios te toca, y ese toque que llega exactamente al centro del corazón, es algo que tu no lo puedes poner en palabras, pero es algo que tu reconoces.

Esto es lo que hacía maravillar a San Agustín: ¿cómo puede ser que algo que yo no conocía llega a mí y yo sé que es El? nadie más podría ser.

Unción significa escuchar en lo más profundo de tu corazón que Dios se pronuncia a favor de lo mejor de tus sueños. No del rango mediocre de tus sueños.

Pregúntale al drogadicto cual su gran sueño, pues una dosis que dure 5 días, una semana. Pregúntale al alcohólico, pues una borrachera que no tenga resaca. Pregúntale al pornógrafo, pues con muchas y que haya mucho viagra.

Lo más impresionante del toque de Dios, no es que Dios te hace alcanzar tus sueños, es que Dios te muestra que tus sueños se quedaron cortos, que lo que tú llamabas felicidad todavía no es digno de ti y eso es una gran sorpresa sobre todo cuando una ha sido un pecador.

Es una gran sorpresa caer en la cuenta de lo que yo estimaba como más grande, como más fuerte, como más importante todavía no es todo lo que yo necesitaba.

Cuando Dios toco a San Agustín, que es uno de los momentos gloriosos de esta vida de la Iglesia por el bien que este hombre nos ha hecho generación tras generación, San Agustín lo describe de esta manera: el oyó una voz que decía “toma y lee la sagrada escritura”, vuelve a la palabra de Dios, con el agravante de que el cuándo tenía 20-21 años había despreciado la biblia, decía ¡qué libro tan mal escrito! y Dios le dice “tómala”, el libro que tu desechaste, ese es el libro que tenía tus repuestas.

Y luego le dice “crece y me comerás”. Es decir ¿tú crees que tienes mucho por esa inteligencia? Porque el tipo era de los genios de aquella época y le dice “crece y me comerás”, es decir estas soñando muy bajito.

¿Tú crees que te vas a llenar con más millones? ¿Con más orgasmos? ¿Con más dosis de drogas? ¿Tú crees que te vas a llenar con qué? ¡Yo te hice para otras cosas! ¡Yo te hice para algo mejor!

Cuando uno oye al Creador que le grita por dentro: ¡Yo te hice para algo mejor! Uno dice ¿y yo que estaba haciendo?

Entonces algunos pueden decir, – no pero yo era buena persona, yo me llevaba bien con la gente, yo no tenía ningún problema, yo al que podía ayudar lo ayudaba. A ese no le ha llegado el quinto paso.

El quinto paso tiene que llegarte, puede demorarse hasta el día en que estés agonizando en la silla de un avión que se va a estrellar dentro de un minuto en los Alpes. Puede demorarse hasta ese momento pero tiene que llegarte el quinto paso.

El quinto paso es el desgarramiento y se reconoce por el asco y si no has sentido ese asco olvídate de que tú has tenido desgarramiento.

La unción es lo más fuerte que le puede pasar a un ser humano en esta tierra y hay que suplicar esa unción. Esa es la unción que transforma, ese es el poder del espíritu, por eso tenemos que pedir. La oración perfecta en este caso es Padre celestial en el nombre de tu hijo Jesucristo te pido envíame el Espíritu Santo.

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