Cartas a un hermano sacerdote 4 – Poder verdadero

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Poder verdadero

Fiesta de la Transfiguración

6 de agosto de 1993.

Querido Tomás:

Pareciera que la segunda guerra mundial ocurrió hace mucho tiempo y que está ya muy lejos. En 1945 en un día como hoy, fueron lanzadas dos bombas sobre Japón. La guerra terminó. Entonces, un joven llamado Douglas Valentine se encontraba en un campo de concentración japonés. Muchos años después escribió un libro titulado Hotel Tacloban, sobrenombre de ese campo.

Por las críticas al gobierno americano, el libro no se vendió muy bien, excepto en lugares como Nigeria. En este país, en la catedral de Awka, alguien se olvidó una copia del libro en uno de los bancos. Cuando el padre Martín entró para hacer su hora santa lo encontró, lo abrió y leyó una página.

Hablaba de un diácono filipino que había visitado en un barco a Douglas Valentine después de su liberación. El diácono quería que Valentine tuviera un recuerdo feliz y perdurable de Filipinas para borrar los malos recuerdos del campo de concentración. Tomó la guitarra y entonó la canción en español “Solamente una vez”. El título de la canción en inglés es “You Belong to my Heart” que traducida literalmente al castellano es “Tu perteneces a mi corazón”. La traducción de su magnífica letra se encontraba en la siguiente página.

¿Qué inspiración tuvo el padre Martín en ese momento? Que cada uno de nosotros pertenecemos al Corazón de Jesús. Por el poder de la adoración cada uno volverá a su Corazón y para difundirla por todo el mundo se necesita una comunidad de sacerdotes.

En el aeropuerto de Cebú, el padre Martín les contó esta historia a dos de los primeros misioneros del Santísimo Sacramento que se estaban por ordenar. En ese preciso momento, un joven se acercó con una guitarra y preguntó si podía cantarles una canción y entonó, “Solamente una vez”.

En este aniversario del lanzamiento de la bomba ¿No deberíamos reflexionar sobre esto? Si algo hecho por el hombre puede ser utilizado con semejante fuerza destructiva, aún no hemos empezado a comprender el poder constructivo del amor increado de Dios en el Santísimo Sacramento.

Pedro, Santiago y Juan presenciaron la Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor. El mundo entero presenciará la gloriosa transfiguración de Jesús en el Santísimo Sacramento y tendrá el efecto exactamente opuesto al de la bomba lanzada en Nagasaki. Habrá una explosión de energía divina que liberará el poder de su amor y renovará la faz de la tierra. !Entonces el mundo verá el Poder Verdadero! Todo se renovará. Todo pertenecerá a su corazón. Todo se hará uno.

Mientras tanto, hay cinco gracias que recibimos cada vez que visitamos a Jesús en el Santísimo Sacramento. Sus llagas gloriosas nos transfiguran y transforman por su amor sanador. Las gracias que Él derrama generosamente sobre nosotros por cada Hora Santa que hacemos son:

Restauración,

Santidad,

Conversión,

Reparación y

Salvación.

Por esta razón, querido Tomás, como Pedro debemos exclamar ante Su Divina Presencia: “Señor, qué bien que estamos aquí”.

Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico. Mons. Pepe

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