Cartas a un hermano sacerdote 6 – Imitacion

 

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IMITACION

San Maximiliano Kolbe,

14 de agosto de 1993.

Querido padre Tomàs:

¡Cuanta generosidad la de Maximiliano Kolbe! Dio su vida por un compañero prisionero en el campo de concentración de Auschwitz. Se ofreció a morir para que un padre de familia no fuera llevado a la cámara de muerte.Destacado por su heroico sacrificio y gran trabajo misionero, fundador del movimiento Milicia de la Inmaculada que cuenta con millones de consagrados a María diseminados por todo el mundo, Maximiliano Kolbe fue uno de los primeros santos canonizados por Juan Pablo II.

No hubo milagros que “probaran” realmente que Maximiliano fuera un santo. Toda su vida fue un milagro de generosidad. Generosidad que es un ejemplo para todos nosotros en esta época de egocentrismo conocida como la “generación del yo”.

¿Quién inspiró a Maximiliano Kolbe? El Santísimo Sacramento, querido Tomás. En la comunidad habló a sus hermanos sobre Jesús en el Santísimo Sacramento como “el hermano mayor, el novio de las almas, presente en la Eucaristía, que nos hace sus hermanos, que estimula nuestros corazones con un amor recíproco”.

Fomentó la adoración del Santísimo Sacramento como “la actividad más importante”. Soñaba con tener al Señor Jesús expuesto en la custodia día y noche, en la capilla de Niepokalanow. En 1938 dijo: “Mi objetivo es establecer la adoración. Cuando nos acercamos a la capilla, adquirimos muchas gracias para nosotros y para los demás, especialmente si dedicamos un día entero a la adoración del Santísimo Sacramento. Con esta adoración se hace un inmenso bien. Y agregó: “Allí fluye un caudal ininterrumpido de oraciones. La oración es el poder más grande del universo capaz de transformar a cada uno, capaz de cambiar la faz de la tierra”.

En 1920, el padre Maximiliano decidió visitar el Santísimo Sacramento treinta veces al día. El Padre Pal, un colega, atestigua que era fácil saber qué estaba haciendo y encontrarlo, porque siempre estaba en la capilla.

Esto fue lo que inspiró al padre Kolbe a dar su vida por la de su compañero de prisión. Innumerables veces había meditado sobre esta verdad en la presencia de nuestro Salvador. Jesús eligió la muerte en la Cruz para que pudiéramos tener la plenitud de su Vida en el Santísimo Sacramento. Eligió sufrir el odio para que podamos ser llenados con su Amor. Eligió ser herido hasta quedar desfigurado para que podamos ser sanados enteramente. Eligió soportar las tinieblas para que podamos tener la luz y la alegría de su Presencia real. Eligió padecer el abandono del cielo para que podamos tenerlo siempre a ÉL, Emanuel, con nosotros en la tierra.

El padre Kolbe le dijo a sus hermanos: “todos los hermanos menores deben tratar de imitar al hermano mayor, Jesús, en el Santísimo Sacramento”.

Y esto es lo que el padre Kolbe hizo cuando intercambió su propia vida por la de su compañero de prisión. El efecto más grande de su devoción al Santísimo Sacramento fue la IMITACION. Puede que no seamos llamados a tan dramático acto de generosidad, pero cada día somos llamados a muchos actos de desprendimiento, por lo que todos deberíamos ser motivados, influenciados e impulsados por el acto más grande de generosidad: el generoso amor de Jesús en el Santísimo Sacramento.

Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico, Mons. Pepe

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