Teología básica para laicos – 5. Teología y Biblia

5- Teología y Biblia

Anteriormente comentábamos sobre los frutos de la teología. Frutos interiores, comunitarios y trascendentes. Ahora vamos a mirar no el fruto sino la raíz, porque la raíz de la teología está en la biblia.

Recordemos lo que decíamos sobre la relación entre la teología y la ciencia y su hija mayor que es la tecnología, esta ha traído muchos bienes a nuestra vida, ha traído avances, progresos, posibilidades, que no se podían soñar en otras épocas, pero la tecnología no es un bien en sí mismo porque yo puedo utilizarla para cosas buenas o para cosas malas. La dinamita puede servir para hacer un túnel que facilita la vida de toda una región o puede servir para despedazar inocentes.

Entonces la tecnología requiere una luz superior y por eso decíamos que la teología aspira a ser algo más que ciencia, atiende más a los fines, a los propósitos, a los principios, a las grandes metas de la existencia humana y del sentido mismo de nuestra existencia.

Pero uno podría preguntarse, ¿Eso no es lo mismo que se busca por medio de la ética o de la política o de la filosofía? ¿esa búsqueda de los fines no es precisamente la búsqueda de todas estas disciplinas humanas qué también son un ejercicio del pensamiento para buscar que es lo que le conviene a las personas y qué es lo que le conviene a la sociedad? Entonces ¿cuál es la diferencia entre la reflexión ética, la búsqueda filosófica y la teología? ¿qué es lo que realmente diferencia una cosa de otra? ¿porque son distintas?

Si uno lo piensa un poco llega a la conclusión de que la mayor diferencia está en la revelación. Esta en la biblia.

La revelación origen de la teología

La iniciativa en el saber teológico, nosotros la reconocemos en Dios. Por lo tanto, la teología es aplicable solo a las personas que creen en Dios porque como hemos dicho tiene su origen en la existencia de Dios y su revelación al hombre. Si una persona no cree en Dios o no cree en la revelación, habrá que hablar con ella y mostrarle porque nosotros nos consideramos capaces de creer y en esto nos ayuda mucho la teología.

Para aquel qué cree en Dios y en la revelación, este enunciado es supremamente importante: La teología tiene siempre como punto de partida la biblia, la revelación.

Diferencia entre filosofía y teología

La biblia no es una revelación que nos prive de nuestra capacidad racional, es decir, el hecho que haya una revelación no significa que queda cancelada la razón humana. La teología supone el uso de la razón, pero es una razón que obra no en el vacío, ni a partir de sus propios intereses, sus propias intuiciones, sino a partir del dato revelado, la biblia. Esta es la gran diferencia entre la teología y la filosofía.

Si uno recorre las obras de los distintos filósofos, se da cuenta que para cada filosofo el punto de partida esta en algo distinto. Si vamos a Heidegger el punto de partida esta en el ser. Si vamos a Husserl el punto de partida está en el fenómeno. Y si vamos a Kant el punto de partida esta en el conocimiento. Cada filosofo por decirlo de alguna manera construye su propio punto de partida a la luz de los problemas que conoce, de la cultura en la que vive, de la historia que ha recorrido su propia civilización.

Tampoco seamos tan presuntuosos para decir que en la filosofía la razón parte de si misma. El filosofo empieza donde puede, intenta razonar a partir de aquello que le parece como lo mas profundo, pero de ninguna manera eso significa que ese sea el único modo de hacer filosofía.

Biblia y tradición

El punto de partida de la teología está en la biblia, pero debemos hacer esta aclaración, la biblia como nosotros la entendemos no nos llega volando por los aires, la biblia llega a nosotros recorriendo una historia, leída, interpretada, predicada, de manera que nadie se encuentra con el texto bíblico hoy como seria encontrase en el siglo I.

Para bien o para mal, nosotros estamos convencidos que finalmente para bien, la biblia nos llega ofrecida por una comunidad, por un pueblo. Es la obra maravillosa del Espíritu Santo en un pueblo que tiene sus raíces allá en sus patriarcas y que tiene su culminación en Jesucristo y tiene sus predicadores autorizados en los santos apóstoles y luego en quienes pastorean a la iglesia. Es decir, el encuentro con la Biblia no podemos imaginarlo solamente como el encuentro con un libro, con unas palabras.

Estas palabras adquieren su sentido sólo en contacto con la vida y cómo la vida va caminando en la historia es evidente que la Biblia que nosotros recibimos la recibimos como libro de un pueblo, como libro del pueblo de Dios. El pueblo de Dios viene caminando desde hace siglos, milenios.

¿Porque hacemos este énfasis? para que no imaginemos que cuando nosotros vamos a hacer teología es simplemente abrir la Biblia y empezar a decir lo que cada uno le parezca o lo que su cabeza le permita. Ese precisamente es el problema o es el límite que tiene el estilo protestante de hacer teología. El estilo protestante queda en eso precisamente, yo abro la Biblia, abro mi corazón y ya con eso tengo que el Espíritu Santo me ilumina y yo escribo mi libro de teología.

Esto no es así, porque en realidad la Biblia no me llega simplemente como unas palabras o una fotocopia, como unas letras que están sobrevolando los siglos.

La Biblia llega a mi vida siempre ofrecida, por lo tanto, de algún modo interpretada, predicada por una comunidad y como es una comunidad la que me entregué la Biblia quiere decir que está la Biblia y la entrega.

El verbo para decir entregar en latín es el verbo “tradere” y detrás deviene “tradicio”. La tradición es la entrega.

La Biblia llega a mí, pero llega entregada, ofrecida a mí por la comunidad creyente. Por eso nosotros los católicos cuando buscamos las fuentes de la teología siempre pensamos en la Biblia entregada, es decir la biblia y la tradición.

La tradición no es como tener otro libro que me aumenta la Biblia. la tradición es el hecho vivo de la entrega de la palabra de Dios que a lo largo de los siglos por la acción del Espíritu Santo va mostrando, va esclareciendo el sentido de las palabras que vienen desde el siglo I. Esa es la grandeza y la belleza de la palabra de Dios entregada y esta es la fuente primera, la fuente mayor de la teología, así nace la teología, así se hace posible la teología.

Racionalismo y fideísmo

La idolatría de la razón humana se llama racionalismo, el desprecio de la razón supuestamente por enaltecer la fe se llama fideísmo.

El significado de estas dos palabras es importante dentro del estudio de la teología.

Los seres humanos tenemos el uso de la razón, tenemos una capacidad racional y por eso es maravilloso ser racional. ¡pero mucho cuidado con ser racionalista! Estamos invitados, estamos llamados por nuestro propio ser a ser racionales, pero cuidado con ser racionalistas, son dos cosas distintas.

Ser racional es ejercer la razón, ser racionalista es idolatrar la razón. los excesos son malos, son perniciosos. Los antiguos padres decian “el medio es virtud” y esto se cumple para las virtudes humanas. La virtud está en el medio. Para las virtudes humanas se cumple que el exceso y el defecto son mala idea, los extremos, son malas ideas y precisamente el racionalismo y el fideísmo son dos extremos.

El racionalismo es exaltar tanto la razón que se termina idolatrando, mientras que el fideísmo es despreciar la razón supuestamente por darle más importancia a la fe.

La Santa Iglesia no está de acuerdo con ninguna de las dos cosas y aprender a ser verdaderamente católico y a tener una cierta formación teológica es entre otras cosas evitar estos dos extremos.

Con el racionalismo se hace imposible creer, con el fideísmo se hace peligroso ese supuesto creer.

El racionalista hace de su pensamiento una especie de Dios, como si no fuera concebible una inteligencia más grande, como si de nada o de nadie podría recibir otra luz sino de su propia inteligencia, esto supone una cierta soberbia.

El fideísmo tampoco es mejor porque el fideísmo supone que la persona desprecia la razón y del desprecio de la razón viene muchos males. Porque, cuidado, cerrarle la puerta la razón no es abrirle la puerta la fe. Cerrar la puerta a la razón es abrirle la puerta a la credulidad, no a la fe.

¿Qué es ser una persona crédula? Una persona es crédula cuando cree todo o cree lo que le conviene o cree lo primero que le llega.

La credulidad es muy peligrosa porque está muy próxima al fanatismo, está muy cercana a la intolerancia. La persona crédula, que se aferra solamente a alguna idea que le llegó o alguna predicación o algún estilo, inevitablemente terminará condenado todo lo demás, y eso es muy peligroso.

Lo otro muy peligroso que le sucede a la persona crédula es que tiene las puertas tan abiertas que finalmente no sabe en qué creer porque le cree a todo y a todos.

Ciertamente el estudio de la teología nos ayuda a evitar esos dos extremos.

La razón nos ayuda a mostrar la inconsistencia de los ataques en contra de la fe

Mucha gente cree que la religión es asunto de no pensar y eso no es cierto. Yo no he encontrado en la Biblia ninguna parte que diga no penséis, no ejerzáis inteligencia, no medisteis, no reflexionéis.

La invitación que nos hace la sagrada escritura es una invitación a creer ciertamente, pero no es una invitación a no pensar, son dos cosas distintas, entonces hay que buscar el verdadero lugar, el recto lugar a la razón humana dentro de la teología partiendo de la base desde luego de que tenemos por misericordia de Dios el don de la fe.

Por eso decimos que hay una primera ayuda que la razón presta a la teología, un primer servicio: ayudar a mostrar las inconsistencias de los ataques a la fe.

Hay una cantidad de mentiras que se dicen en contra de la fe o en contra de la iglesia y para deshacer esas mentiras se necesita estudio y se necesita ciertamente una capacidad racional.

Por ejemplo, en tiempos de Santo Tomás algunos musulmanes se burlaban del sacramento de la eucaristía y decían: si ese pan es el cuerpo de Cristo, aunque fuera del tamaño de una montaña ya deberían estar por acabárselo por tanta gente que comulga. Era un comentario burlesco y blasfemo que ellos hacían.

Santo Tomás responde a esa objeción, muestra cómo esa burla no tiene que ver con lo que realmente nosotros creemos sobre la eucaristía, es decir la razón le ayuda a destruir el ataque con el que se pretende debilitar la fe, esta es una gran ayuda de la razón.

Lo mismo pasa en otros temas, por ejemplo, entre los temas de la historia, cada rato sale el tema de la inquisición, pero ¿cuánta gente sabe que la inquisición no fue sólo un asunto de la iglesia católica? Hubo una inquisición protestante, ¿cuánta gente sabe eso? pero siempre se presenta la inquisición como si fuera un problema de una aberración y una degeneración de la Iglesia Católica, porque la Iglesia Católica es lo peor. ¿Es eso justo? y sobre todo ¿Es eso verdadero? Mucha gente ni siquiera sabe que es una inquisición, pero repite, la inquisición es mala y como la inquisición se asocia directamente con la Iglesia Católica en consecuencia la Iglesia Católica es mala.

El estudio nos ayuda a desarmar esa mentira, nos ayuda desarticular ese ataque. Ese es un servicio que la razón presta, ayuda a mostrar la inconsistencia del ataque.

La razón organiza el contenido de la fe

La razón además sirve, en un tono diríamos más positivo, para ayudar a organizar el contenido de la fe.

Si nosotros por ejemplo nos paseamos un poco por las páginas del catecismo que nos dio Juan Pablo II, eso tiene una estructura, tiene una cierta lógica, es decir, hubo gente que a través de un ejercicio de pensamiento procuro exponer las cosas, procuro ofrecer la fe de una mejor manera.

Dice un gran predicador dominico Humberto de Romans que los maestros, los predicadores, están llamados como en los banquetes a ofrecer bien el alimento y la razón humana sirve también para eso, para ofrecer bien el alimento espiritual. Este es un oficio que también tiene la razón humana dentro de la teología.

Tres afirmaciones

1-Toda la teología tiene su origen en una iniciativa divina: Dios ha querido revelarse a nosotros. En la filosofía en cambio la iniciativa esta en la capacidad racional humana que aplica sus energías a aquello que le atrae y desafía.

2-La idolatría de la razón humana se llama racionalismo, el desprecio de la razón supuestamente por enaltecer la fe se llama fideísmo.

3-La razón tiene un lugar en la teología de dos maneras: ayudando a mostrar la inconsistencia de los ataques en contra de la fe y ayudando a organizar y sistematizar lo que creemos.

Demos gracias a Dios que nos permite reconocer estas realidades que nos alientan a seguir en nuestro estudio, prepararnos y formarnos mucho mejor en nuestra fe.

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