Teología básica para laicos – 9. Introducción a la antropología teológica

9. Introducción a la antropología teológica

Ciclo de antropología teológica

Hemos dado por terminado el bloque de ocho capítulos de introducción a la teología y comenzamos en este capitulo el bloque de ocho capítulos sobre antropología teológica.

No se asuste, y no piense que esto ya es demasiado complicado o que es para gente con muchas letras y con muchos estudios. No, vamos a ir con la ayuda de Dios despacio y explicando cada palabra y usted con la ayuda que Dios le da con el Espíritu Santo y con su propio aporte, con su propio tiempo y esfuerzo, usted va a descubrir que es hermoso como este lenguaje que al principio parece demasiado lejano, demasiado complicado pues es un lenguaje que también lo podemos utilizar todos, porque el saber teológico no tiene que quedar escondido no tiene que quedar relegado a unas pocas personas, a unos pocos elegidos.

Antropología: estudio del ser humano

“Antropología” significa “estudio del ser humano”

Estas palabras teología, antropología, biología, zoología, tecnología. Todas esas palabras evidentemente son parientes entre ellas, ¿de dónde surgen? no es difícil saberlo. “Logos” en la lengua griega quiere decir palabra, tratado o estudio.

Entonces cuando decimos por ejemplo teología, “theos” en griego quiere decir Dios, entonces teología es el estudio o un tratado sobre Dios. En griego “anthropos” significa hombre, entonces “anthropos”- “logos”: estudio sobre el hombre.

Antropología significa estudio del ser humano. Una antropología se dice “teológica” si mira al hombre en relación con Dios.

Hay distintas antropologías porque hay distintas maneras de estudiar al ser humano. Una antropología puede ser cultural mirando únicamente las manifestaciones de la cultura del hombre. Incluso hay gente que ha intentado antropología materialista, antropología atea. Es decir, mirar al hombre podríamos decir recortado, distanciado e incluso contrapuesto a cualquier idea de Dios.

A nosotros la antropología que nos interesa es la antropología teológica porque precisamente lo que queremos ver es si nosotros los seres humanos por el solo hecho de ser humanos tenemos algún género de relación con Dios. Si nuestra condición humana, si nosotros los seres humanos, seres que estamos involucrados en relaciones económicas, en problemas políticos, tenemos quebrantos de salud, necesidades afectivas, deseo de alegría, gusto por el descanso y el esparcimiento, nosotros los seres humanos en toda nuestra variedad y en la variedad de situaciones por las que todos pasamos ¿tenemos por el solo hecho de ser humanos algo que mire hacia Dios? Ese es el propósito de la antropología teológica.

Vamos a ir encontrando en este estudio que dentro del ser humano hay como una vocación, un llamado, un impulso que va mas allá de las cosas que nosotros podemos manipular, mas allá de lo que los seres humanos nos podemos dar los unos a los otros, pero esa conclusión de alguna manera hay que demostrarla y ese es el objetivo de una antropología teológica, es mostrar que hay en el ser humano algo que apunte más allá de sí mismo, hacia Dios.

El hombre es capaz de Dios

No estamos diciendo aquí que el hombre es más fuerte o más grande que Dios. No, hay que saber entender esa expresión capaz de Dios. Esto quiere decir que, si nosotros exploramos el ser, el lenguaje, los límites, las aspiraciones, el origen y el fin del hombre, encontramos que hay en nosotros un espacio, un vacío, una necesidad, como un recipiente que espera la llegada de. ¿De qué o de quién? Por ahora dejamos un signo de interrogación o si quiere ya podemos llamarlo Dios, pero primero hay que demostrar que hay un recipiente.

Hay que mirar al ser humano y ver que en el aparece ese recipiente. Esto es lo que pretende la antropología teológica, encontrar ese recipiente, quiere ver si ese recipiente existe.

Se nos dice que Dios ha venido, Dios se ha entregado o se ha dado a nosotros y entonces podemos hacernos la pregunta ¿en nosotros hay un espacio para recibir? ¿somos capaces de recibir? ¿somos capaces de Dios?

Todo lo que se nos dice sobre la revelación, todo lo se nos cuenta sobre la donación de Dios caería en el vacío si en nosotros no hubiera un espacio para recibir esa donación. ¿hay en nosotros esa capacidad de recibir? Eso es lo que se pregunta la antropología teológica y para responderlo examina el ser, el lenguaje, los límites, las aspiraciones, el origen y el fin del hombre.

Entonces van apareciendo una serie de temas profundos. Si profundo, pues no todo tiene que ser superficial. Temas un poco difíciles, con alguna dificultad, pero ¿es que todo tenía que ser fácil? ¿no te parece bello educar tu pensamiento, tu mente, tu inteligencia y también tu corazón para mirar con mayor profundidad tu propia existencia? Y de pronto llegar a descubrir que en ti y en todo ser humano y en toda cultura existe un espacio, una dimensión que solo puede ser colmada desde lo que llamamos una trascendencia, de lo que llamamos un infinito, de lo que llamamos Dios.

Por supuesto esto requiere un examen, un estudio, un tiempo, un razonamiento. No tengamos miedo, vamos despacio, pero vamos. Estas cosas no tienen porque quedar escondidas, lejos de nosotros.

Dios no es una fantasía o un agregado mental

Si nosotros empezamos a hacer todo un discurso sobre la religión, sobre Dios, sobre la biblia y luego un discurso sobre la moral y sobre la iglesia, alguien puede decir pues todo eso que ustedes dicen de Dios es para ustedes, los que creen en Dios. Entonces esta es una pregunta muy profunda, ¿Dios es solo un asunto de los creyentes?

Veamos lo importante de esta pregunta, porque si Dios es un tema solamente para los creyentes, entonces Dios es una afición que tienen algunas personas, como decía un filósofo que se declara ateo, Fernando Savater. Él decía: así como hay gente que se dedica a las carreras de caballos y hablan de las carreras de caballos, así también hay gente que se la pasa hablando del papa, los sacramentos, la misa. Es decir, tienen como su propia idea.

¿De dónde nace esta afirmación de este filosofo ateo, Fernando Savater? Esta afirmación nace de que el ve la vida humana como una cosa completa y a esa vida humana completa, entera, suficiente por sí misma alguna gente le agrega un sabor de carrera caballos y otros le agregan otro que se llama teología y otro puede agregarle otro sabor que se llama juegos de computador o cualquier afición, cualquier hobby que tenga la persona.

Lo que queremos decir entonces es muy serio, pero habrá que mostrarlo: Dios no es un agregado, Dios no es un maquillaje de la vida humana. Dios pertenece a cualquier definición profunda y sensata del hombre. Cualquier estudio sensato y profundo del hombre encontrará que hay en nosotros una dimensión de infinito, algo que nos lanza más allá de nosotros mismos y que va en la línea de lo que nosotros llamamos Dios

Tres afirmaciones

1- “Antropología” significa “estudio del ser humano”

2- La antropología teológica mira en profundidad el ser, el lenguaje, los límites, las aspiraciones, el origen y el fin del hombre y así descubre algo muy importante: el hombre es capaz de Dios

3- Dios no es una fantasía o un agregado mental que ponemos a la vida humana, sino que el mismo ser y la misma estructura del hombre nos muestran una vocación trascendente, una vocación que lanza al hombre más allá de sí mismo

 

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