Teología básica para laicos – 1. Introducción

¿Qué es la teología?

Muy a menudo, los laicos católicos cuando escuchamos la palabra teología creemos que esto es una ciencia reservadas a los sacerdotes o a unos pocos religiosos estudiosos. Como que la palabra teología nos asusta y decimos ¡esto nos es para mí!, ¡yo no tengo estudio!, ¡Para estudiar teología hay que saber! Y tantos otros prejuicios.

Puede ser que en algún momento de la historia esto haya sido así, pero hoy la teología se va convirtiendo en una realidad realmente viva, porque es un derecho y un deber como católico profundizar y dar fundamento a nuestra fe. Hoy es algo que está al alcance de cualquier laico católico que tenga la voluntad y la disposición para avanzar en el camino de la fe.

La palabra teología viene de dos palabras griegas theos: Dios y logos: estudio/conocimiento. Entonces podemos definir a la teología como la ciencia que estudia todo lo relacionado con Dios.

Con la teología estamos buscando conocer de Dios para poder hablar de Dios y con Dios. Para nosotros los católicos esto es posible porque Dios nos ha hablado. La palabra que Dios nos ha regalado en la sagrada escritura es palabra que nos educa y nos permite conocer sobre Dios y poder hablar sobre Dios.

¿Por qué queremos estudiar teología?

Un médico, un abogado, un ingeniero estudia y se actualiza continuamente en su profesión, de lo contrario estaría desactualizado en los avances de su profesión y la gente lo contrataría cada vez menos. En cualquier empleo uno debe capacitarse o actualizarse de lo contrario va quedando afuera y corre el riesgo de que otra persona actualizada ocupe su lugar. Por ejemplo, en la actualidad hay muchas personas estudian otro idioma.

Entonces, ¿Por qué en lo que tiene que ver con nuestra fe nos volvemos tan descuidado? ¿Por qué una persona se queda con lo mucho o poco que aprendió en la preparación para la primera comunión, o lo que pueda escuchar en una homilía los domingos?

El estudio de la ciencia o profesión nos es muy útil para nuestro desarrollo terrenal y está muy bien en la medida que esto no sea lo primero y más importante en nuestra vida, ya que el estudio de las cosas de Dios nos es de provecho para alcanzar la vida eterna prometida. Una cosa no quita o invalida la otra, las dos son necesarias, pero de acuerdo al provecho que nos produce cada una a simple vista podemos determinar el orden de prioridad. Una tiene un provecho temporal, la otra un provecho infinito.

Nos dice Tomas de Kempis en su libro imitación de Cristo: “Todos los hombres naturalmente desean saber, ¿más que aprovecha la ciencia sin el temor de Dios?  Muchas cosas hay, que el saberlas, poco o nada aprovecha al alma; y muy loco es el que en otras cosas entiende, y poco en las que tocan a la salvación.

La vida es un reto para nosotros, requiere que estemos sólidamente fundados. Usted puede tener sus convicciones, pero un día llegan a su casa unos señores que dicen que son testigos de Jehová o evangélicos y le empiezan a hablar de un libro que usted casi no conoce y sus convicciones en cuestión de segundos son derrumbadas como un castillo de arena, justamente porque no están bien fundamentadas.

Da mucha pena ver que los católicos desconocemos muchísimo las sagradas escrituras, desconocemos nuestra fe, no sabemos porque creemos lo que creemosY lo que no se conoce no se valora, no se ama.

Por esto nos encontramos con muchísima gente que abandona su fe sin saber lo que está abandonando. Esto es lo más triste que le puede pasar a una persona. Se pasan a otra religión o se arman una religión a su medida mezclando cualquier cosa con cualquier otra cosa. Por ejemplo, hay cantidad de gente que cree que puede aceptar la reencarnación y al mismo tiempo ser cristiana. Otros creen que pueden asistir a la misa el domingo por la mañana y por la tarde ir al culto de los evangélicos, pentecostales, etc.

No solo están las preguntas que pueden surgir respecto de otras religiones, también están las preguntas que surgen de la misma vida, por ejemplo, nuestras enfermedades, nuestras crisis, nuestras dificultades o el sentido mismo de nuestra existencia y tantas otras cuestiones que trae una existencia humana normal.

¿Con que armas vamos a responder nosotros a esos dolores y dificultades? ¿Con que armas pretendemos enfrentar la vida? ¿Cómo nos vamos a situar en esta vida y este planeta que se llama tierra?

La vida tiene muchos interrogantes, muchas contradicciones. Entonces, nosotros nos vamos dando cuenta que el conocimiento de la fe nos da una estructura, una convicción, nos da un lugar en el mundo.

Estudiar teología nos permite encontrar la solidez de lo que hemos recibido, para que podamos apreciar verdaderamente lo que significa creer.

Seguramente el que está leyendo esto haya tenido una experiencia fuerte de Dios, a través de grupos de oración, retiros espirituales, cursillos de cristiandad, catequesis, etc. Han tenido una experiencia y convicción grande del amor de Dios, pero esa semilla inicial necesita formarse y para eso precisamente nosotros tenemos la teología. Para que esa experiencia del amor de Dios se consolide y crezca. El mismo Jesús nos explica esto en la parábola del sembrador. (Mt 13, 1-9)

La teología es para esas personas que tienen hambre de Dios, que tienen ganas de profundizar en su fe, de avanzar en su fe, de saber más porque Dios ya les ha dado a saborear, a gustar un poco de su palabra.

La teología es la expresión de una fe madura, adulta y consciente. Todo bautizado tiene el derecho y el deber de formarse en la fe según sus posibilidades personales y su estado de vida.

Teología y predicación

Por su relación íntima con el contenido de la fe la teología ha acompañado a la predicación desde los tiempos de los apóstoles. La teología es una reflexión sobre el contenido de la fe.

Cuando nosotros comenzamos a estudiar u ofrecemos el contenido de la fe inmediatamente nos hacemos preguntas y también suponemos que las personas que escuchan se hacen preguntas, por esto la predicación va siempre acompañada con algún grado de interpretación, esto significa que ya en la biblia hay huellas de teología y todo aquel que predica el evangelio reparte semillas de teología.

No se puede propagar la noticia del evangelio sin al mismo tiempo plantear y responder preguntas. No pensemos que la teología es un agregado de distinta naturaleza a la biblia o la predicación, sino más bien que la predicación está atravesada por la teología a través de las preguntas, repuestas, interpretaciones que de esta podemos hacer.

Tomemos por ejemplo el credo. El credo está lleno de preguntas y repuesta. Por ejemplo: “Creo en Dios Padre todopoderoso, creador de cielo y de la tierra”. ¿Qué significa “todopoderoso” ?, ¿significa que Dios es una especie de mago que puede hacer lo que se le antoja cuando quiere? Bueno, sería muy peligroso pensarlo así, porque alguien podría decir, ¿Si Dios es tan poderoso porque no impidió el secuestro de mi primo? ¿Por qué deja morir de cáncer a mi mama? ¿Por qué no impidió la violación de esa niña? ¿Por qué no hace algo para…? Y entonces, ¿que tenemos que hacer? ¿dejar de creer? No, seria inmaduro, sería tonto.

Esa palabra “todopoderoso” tiene un contenido muy profundo, no es un disparador de nuestra imaginación, no es para que nosotros nos imaginemos lo que a nosotros nos parezca. La teología tiene la responsabilidad de decirnos que quiere exactamente decir esta palabra.

4 comments

  1. Me interesa mucho aprender y que bien que haya esto a mi me gustaría estudiar teología. Y si nos hace mucha falta aprender y si usted (s)nos pueden apoyar en esto por este medio u otro ,mil gracias

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