Teología básica para laicos – 3. ¿La teología es ciencia o sabiduría?

3 – ¿La teología es ciencia o sabiduría?

Podemos preguntarnos, ¿para qué sirve la teología? Y si queremos ser más profundos podemos preguntarnos, ¿la teología es ciencia o es sabiduría?

El mundo exalta la ciencia y la tecnología

Hoy más que nunca se exalta la ciencia. La ciencia es la que gobierna todo el proceso de la tecnología. Y la tecnología es lo que nos permite comunicarnos con cualquier lugar del mundo vía satélite, nos permite el acceso a la internet, nos permite dominar el crecimiento, nos permite incluso cambiar las células, las mutaciones genéticas nos permiten incluso tener alimentos cambiado genéticamente. la tecnología nos permite también gozar de un gran bienestar, viajar a velocidades que eran un sueño hace unas cuantas décadas, es decir la tecnología está presente en nuestras vidas, vemos en dónde está y para qué sirve.

En cambio, muchos podrían preguntarse ¿todas esas reflexiones, de pronto muy profundas, muy piadosas sobre la Trinidad, sobre la Virgen María?, ¿tienen alguna función?, ¿pueden servir para algo? ¿Como influyen en mi vida? Y algunos podrían responderse, esto no tiene nada que ver con mi vida real, con el mundo del comercio, las finanzas, la ingeniería, la biología, la biotecnología.

la tecnología es algo que transforma la vida mientras que esto de la religión es una cosa para la opinión de cada uno. Si alguien opina que Dios es uno y trino, pues bueno, para él será así, si otro dice que no son tres personas sino cuatro, pues que se quede con su opinión y otro cree que Dios ni siquiera existe, pues bien, que también se quede con su opinión.

Estos temas trascendentales, estos temas profundos los relegamos a la opinión personal, es decir a lo que cada uno quiera pensar o lo que cada uno quiera creer, porque el interés de lo común y de lo público es el terreno de la legislación, de la tecnología y de los intereses económicos, pero debemos atrevernos a cuestionar esta manera de ver las cosas.

La ciencia y la tecnología no son un fin en si misma

la tecnología por decirlo de alguna manera es como un gran automóvil, pero un gran automóvil va hacia donde nosotros lo conducimos. si uno tiene un fantástico automóvil de última generación 4 x 4, pues bien, tiene una buena máquina, tiene un buen medio, pero la pregunta es, ¿a dónde vas tú con 4 x 4?, te puede servir para trabajar en el campo o te puede servir para realizar un atraco o para secuestrar una persona.

la tecnología no es un fin en sí mismo y me atrevo a decir que la ciencia tampoco es un fin en sí misma. logramos muchas cosas sí, pero ¿a qué precio? ¿con qué consecuencias y para que quede en manos de quién? esas son preguntas que tenemos que hacernos.

las ciencias son una gran cosa y la tecnología que es la hija mayor de la ciencia y en nuestro tiempo es una gran cosa, pero ¿para quién y para qué intereses es esa tecnología? ¿a quién le sirve y qué consecuencias trae?

Al final podemos decir que la tecnología finalmente reside en una mente y en un corazón que están al mando. uno puede tener una gran tecnología para hacer muchísimo bien o una gran tecnología para hacer muchísimo mal. La misma ciencia que sirve para crear un reactor nuclear que resuelve un problema energético en una zona extensa del planeta Tierra sirve también para crear una bomba nuclear que destruye la vida humana y casi cualquier forma de vida en una extensa Región del planeta Tierra.

Necesitamos una luz superior a la ciencia y la tecnología

Para que la tecnología no nos gobierne, sino que nosotros gobernemos a la tecnología, para que la ciencia no se adueña de nosotros sino para que nosotros seamos dueños de la ciencia, necesitamos una luz superior a la ciencia y superior a la tecnología.

Esa luz superior, ¿de dónde va a venir? ¿de dónde vendrá esa luz que nos ayude a gobernar nuestros conocimientos tecnológicos o nuestros conocimientos científicos? Esa luz viene en parte de nuestra razón, viene de la racionalidad humana. Si uno Reflexiona sobre las cosas, para qué sirven y cómo sirven, uno puede darse cuenta de que uso son buenos y qué usos son malos.

El uso de la luz de la razón nos permite discernir muchas cosas para que la tecnología no se adueñe de nosotros, sino que nosotros seamos dueños de la tecnología. Por ejemplo, uno se da cuenta con la sola luz de la razón de qué es absurdo que el mundo esté metido en una cantidad de guerras gastando millones de dólares en la destrucción de seres humanos mientras hay tantos problemas de hambre, de marginación, de pobreza. ¡Uno se da cuenta de que hay algo absurdo, hay algo que no tiene sentido!

La sola luz de la razón basta para darse cuenta de que la tecnología está mucho mejor empleada mejorando las condiciones del campo que produciendo más armas y más muerte, pero ¿será que la luz de la razón es suficiente?

La historia de la humanidad nos demuestra que la razón tampoco es la luz más alta, ni es la luz suprema que puede alcanzar el ser humano. Pensemos en el caso del nazismo o en el caso del comunismo soviético hombres como Adolfo Hitler o como Stalin, uno en la Alemania nazi y el otro en la Rusia comunista, eran hombre con una gran capacidad racional, nadie va a decir que Hitler era un tonto o que Stalin no sabía dónde estaba parado, tenían una gran inteligencia, de hecho, muchos grandes gobernantes y muchos grandes filósofos han tenido gran inteligencia.

Pero, es que la inteligencia tampoco es suficiente, porque finalmente parece que la inteligencia está gobernada por algo más profundo, por algo que la Biblia llama el corazón, ese es el centro de decisiones, es el centro de gobierno que cada uno de nosotros tiene muy adentro en el alma.

¡el corazón significa tantas cosas en la Biblia!, entre otras cosas alude a ese centro de gobierno, ese lugar donde uno se queda a solas con uno mismo se parece mucho a lo que nosotros llamamos también la conciencia.

Para encontrar la luz de la conciencia podemos decir que Dios se ha manifestado y esta revelación nos muestra la verdadera dignidad del ser humano. En el lugar más profundo del alma humana la palabra de Dios nos ayuda a descubrir la verdadera dignidad, ese es el misterio. Y este misterio del hombre resulta esclarecido e iluminado por el misterio del Dios que se encarnó y se hizo hombre, Jesús.

En toda la revelación, pero especialmente en la persona y en el misterio de Jesucristo nosotros llegamos a entender un poco y cada vez más la grandeza de lo que significa ser humano, la grandeza y la belleza del plan de Dios para con nosotros. Esas luces vienen de nuestra fe y cuando nosotros profundizamos en esas luces, cuando nosotros queremos realmente sumergirnos en los tesoros de la revelación terminamos haciendo teología.

Entonces la teología tiene algo de ciencia en el sentido de que es un conocimiento organizado, un conocimiento sistemático que tiene sus propios recursos, sus propios métodos y sus propias preguntas. Por eso podemos decir que la teología tiene una gran semejanza con la Ciencia si la comparamos por ejemplo con la física, con la biología. Pero la teología es mucho más que ciencia, es sobre todo una sabiduría, es decir, es aquella búsqueda de los grandes criterios y los primeros principios que nos alumbran, que nos muestran en nuestro caminar a lo largo de la historia la dignidad a la que somos llamados, la de la dignidad a la que Dios nos llama y para los que nos ha creado.

Tres Afirmaciones

  • Nuestro tiempo idolatra a la ciencia a la que valora ante todo por sus resultados tecnológicos, esto hace que fácilmente se desprecie el conocimiento que no se asemeja al planteamiento de hipótesis y experimentos de la ciencia.

 

  • En la teología hay elementos de verdadera búsqueda y argumentación, pero es imposible e inútil pretende reducir la teología a los modelos de producción, eficiencia y bienestar a qué nos ha acostumbrado la ciencia moderna.

Si yo voy a estudiar teología corriendo detrás de los modelos de producción, eficiencia y bienestar el resultado será que voy a quedarme con las manos vacías, ¿eso para qué sirve?, no produce dinero, no hacen que mis vacas den más leche, no me gusta tanto como una película de cine, etc., por eso decimos que es imposible e inútil.

  • Las grandes preguntas del hombre no logran ser abordadas con los métodos de la ciencia. Pertenecen más bien a la búsqueda de un conocimiento más profundo y general que solemos llamar sabiduría. Es el terreno propio de la filosofía y la teología.

¿Cuáles serán esas grandes preguntas? Lo que comentábamos al principio, por ejemplo, ¿cuál es el sentido de la vida?, ¿se puede utilizar un ser humano como material genético para aliviar la enfermedad de otro ser humano?, esa una pregunta sumamente profunda. Si yo le pregunto a la tecnología ¿se puede hacer eso? la tecnología dice, sí, claro que podemos, podemos producir y manipular embriones.

Pero recordemos que el verbo poder tiene dos sentidos, una cosa es poder en el sentido de ser capaz de hacerlo y otra cosa es poder en el sentido de estar autorizado para hacerlo.

¿Se puede ahorcar a un niño?, pues poderse, en cuanto estrechar la garganta del pobre niño, se puede hacer, somos capaces de hacerlo, pero ¿estamos autorizados para hacerlo? En ese sentido poder equivale a deber, a estar autorizado y alude al sentido moral y ético de la cuestión. Por eso aquí decimos las grandes preguntas del hombre no logran ser abordadas con los métodos de la ciencia.

Salir de la idolatría de la ciencia

Es importante que nosotros salgamos de la idolatría de la ciencia, porque de nada nos sirve llenarnos de medios, si carecemos de fines. De nada nos sirve tener muchos recursos, si no sabemos para qué son. Por eso hoy el ser humano cuánto más abunda de medios y de recursos, más necesita de una luz muy grande, la luz de la razón, pero por encima de eso la luz de la revelación y de la fe.

Se necesita de una luz muy grande para gobernar su vida. Es lo mismo que pasa en la sociedad, ¿quién necesita más talento para gobernar sus bienes? ¿el pobre que tiene muy poco o el rico que tiene muchísimo? Hoy día cuanto más bienes tiene una persona más talento y más cuidado tiene que tener para utilizarlos bien, para desperdiciar no se necesita talento, pero para utilizar bien las cosas sí que se necesita talento.

Por eso necesitamos levantarnos un poco sobre el mundo de la tecnología y de los resultados inmediatos con respecto a la producción y el bienestar y buscar esas otras luces que están indudablemente en la filosofía y sobre todo en la teología.

Que Dios nos ayude, que Dios nos ilumine, que Dios nos acompañe y que con la guía de su palabra y de su Espíritu podamos cada vez más llevar una existencia más humana en el sentido profundo de la palabra. Seremos más humanos cuanto más cerca estemos de ese modelo de humanidad que es Jesucristo.

2 comments

  1. Me encantó el artículo. Quisiera que me ayuden en un tema que es tan complejo para mi. Como lograr que el Magisterio se apropie de la ética y moral para ayudar en la verdadera formación de los estudiantes? Hoy, observo tantos casos de acoso por parte de docentes y lo peor, no aceptan su error al contrario, se victimizan culpando a sus superiores. Por otro lado, hay mucho maltrato verbal al estudiante pero si el superior reclama entonces es persecución. Es preocupante como el docente de hoy ya no se siente comprometido con su profesión y no lo hace con vocación de servicio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *